Inter Milan persiste en su interés por Curtis Jones
Inter Milan ha decidido ir en serio por Curtis Jones. El club italiano ha puesto sobre la mesa una oferta que, según Daily Mail, alcanza los 30 millones de libras por el centrocampista de Liverpool. En Anfield, sin embargo, la respuesta es nítida: el jugador, de 25 años, está tasado en un mínimo de 35 millones.
Cinco millones de diferencia que, en este caso, pesan mucho más que su cifra fría. Liverpool ya había rechazado una propuesta anterior de Inter de 21,75 millones de libras, una negativa que marcó el tono de la negociación. El interés es real, pero el mensaje también: no habrá rebaja por simple insistencia.
En Merseyside están dispuestos a escuchar, entre otros motivos porque Jones entra en su último año de contrato. Pero escuchar no significa regalar. El club mantiene una línea firme y no muestra el menor indicio de aceptar nada que quede por debajo de su valoración interna.
Un interés que no se esconde
Lo de Inter no es un capricho de verano. Es una operación trabajada y reconocida públicamente. El director deportivo Piero Ausilio ya lo dejó claro hace unas semanas: Curtis Jones está en su radar y no han intentado ocultarlo. Sus palabras reflejaban algo más que una simple observación de mercado, y las últimas señales apuntan a que el dossier sigue muy vivo en las oficinas del club italiano.
Desde Italia llega el mensaje de que están preparados para subir el listón hasta esos 30 millones. Desde Inglaterra, la respuesta es que todavía no basta. Si Inter quiere avanzar, tendrá que acercarse al número que Liverpool considera justo.
Un verano de reajustes en Anfield
Todo esto ocurre mientras Liverpool afronta un verano de reconstrucción controlada. El club negocia un posible acuerdo por Bradley Barcola con Paris Saint‑Germain y, al mismo tiempo, analiza otros puestos a reforzar. El trabajo no se limita al once titular: también se revisa el fondo de armario.
Las buenas actuaciones de varios jóvenes durante la gira por Estados Unidos han provocado consultas por jugadores como Luke Chambers, Lewis Koumas, Calum Scanlon e Ifeanyi Ndukwe. La gestión de la plantilla se extiende más allá del núcleo duro, y cada decisión encaja en un puzle mayor.
En ese contexto, la situación de Jones se vuelve aún más delicada. No es solo un nombre más en la lista de posibles ventas, sino una pieza que afecta al equilibrio competitivo del equipo.
Jones en la era Andoni Iraola
La llegada de Andoni Iraola abre una etapa nueva en Anfield. La competencia en el centro del campo seguirá siendo feroz: Dominik Szoboszlai, Alexis Mac Allister, Ryan Gravenberch y Florian Wirtz se perfilan como protagonistas habituales en las zonas interiores.
En medio de ese escenario, Jones ha sido durante las últimas temporadas un recurso de enorme valor para la rotación. No siempre titular, pero casi siempre útil. Capaz de adaptarse a distintas alturas del mediocampo, con experiencia en noches grandes y formado en casa.
Ese último matiz cuenta, y mucho. Jugador local, con bagaje en Premier League, tácticamente versátil y aún en plena madurez futbolística: es exactamente el perfil que un club como Liverpool no suelta a precio de saldo. Por eso esos 35 millones no son un número arbitrario, sino el reflejo de lo que supondría reemplazarlo en el mercado.
El valor de la profundidad
Más allá del componente sentimental que siempre rodea a un canterano, hay un argumento puramente futbolístico que sostiene la postura de Liverpool. Las temporadas se ganan con profundidad de plantilla, no solo con once nombres. Con la Champions de vuelta en el calendario y un entrenador nuevo tratando de imponer su idea con rapidez, la necesidad de jugadores fiables en la segunda línea se vuelve evidente.
Jones encaja justo ahí. No tiene garantizada la titularidad en los grandes partidos, pero ha demostrado en repetidas ocasiones que puede entrar en el equipo sin que el nivel colectivo se desplome. Ese tipo de futbolista suele pasar desapercibido hasta que se marcha… y se echa de menos.
Si el jugador busca más minutos y un rol más central, es comprensible. Las carreras son cortas y el tiempo para ser protagonista es limitado. Pero si Liverpool decide abrir la puerta, lo hará solo bajo unas condiciones que reflejen su peso deportivo, su condición de homegrown y la dificultad real de encontrar un sustituto con el mismo perfil.
Treinta millones parecen quedarse cortos. Treinta y cinco se acercan más a la realidad del mercado. Incluso así, una parte de la grada no dejaría de mirar esa operación con cierta incomodidad.
De momento, no hay urgencias en Anfield. El club mantiene la calma, sostiene su postura y espera. La pelota está en el tejado de Inter Milan: o sube la apuesta, o se arriesga a ver cómo un objetivo prioritario se le escapa a las puertas de una temporada que no admite errores en la planificación.






