Impacto de Jeremy Jacquet en el Liverpool: Iraola celebra su evolución
Andoni Iraola no tarda en sonreír cuando aparece un nombre en la conversación: Jeremy Jacquet. El técnico del Liverpool está viendo, casi en directo, cómo un fichaje de 60 millones empieza a justificar cada euro en plena marcha.
El central francés, de solo 21 años, aterrizó en Anfield a comienzos de julio tras cerrarse en enero su traspaso desde Rennes. Llegó con cartel, pero también con una incógnita: una operación de hombro en febrero le había cortado en seco la temporada anterior y le hizo perderse buena parte de la pretemporada con su nuevo equipo.
El contexto no era sencillo. Nuevo club, nueva liga, nuevo entrenador… y sin ritmo competitivo. Aun así, Jacquet necesitó muy poco para dejar huella.
Su primera aparición con la camiseta del Liverpool llegó en el último amistoso veraniego, ante Como. Apenas fue un ensayo, pero dejó pistas claras: salida de balón limpia, personalidad para pedirla siempre y una agresividad medida cuando el equipo defendía. Suficiente para que Iraola diera un paso más.
Desde entonces, titular en los cuatro partidos oficiales del curso. Sin red.
En los primeros encuentros, el cuerpo todavía le pasaba factura. El propio Iraola lo reconoció al repasar la evolución del central: “Creo que ha hecho buenas actuaciones. Todavía se está construyendo”, explicó. “En los primeros partidos no podía terminar. Contra Ipswich terminó, pero estaba muy cansado”.
Ese duelo en el campo del Ipswich Town, resuelto con un 0-2, supuso su primer partido completo con el Liverpool. Noventa minutos que sirvieron como examen físico y mental. Jacquet llegó al final exhausto, pero cumplió. Y el siguiente paso no tardó en llegar.
A mitad de semana, otro reto mayúsculo: Champions League y un clásico europeo como el Atlético de Madrid delante. Mismo resultado para él: los 90 minutos sobre el césped, esta vez con una sensación muy distinta.
Iraola lo destacó sin rodeos: “Estaba muy contento la otra noche porque terminó y no tuvo problemas, estaba fresco. Terminó bastante fuerte”.
Ahí está el punto clave para el entrenador: el francés ya no solo convence por talento, también empieza a sostener el ritmo que exige el calendario del Liverpool. Tras “muchos meses sin jugar”, como recordó Iraola, el central está alcanzando por fin el nivel físico que el cuerpo técnico esperaba.
El técnico español, eso sí, deja claro que nada de esto le pilla por sorpresa. El club llevaba tiempo siguiendo a Jacquet y conocía bien el perfil que fichaba: “Es un jugador del que sabíamos sus cualidades. Está confiado con el balón, es agresivo sin balón. Es rápido y, a nivel mental, se ve que tiene hambre de ganar cosas, de jugar minutos”.
Esa combinación —calidad, velocidad y una ambición evidente— le ha abierto de golpe la puerta del once inicial. No ha llegado a Anfield para aprender desde el banquillo, al menos de momento. Se ha instalado en el centro de la defensa con una naturalidad que desarma cualquier duda sobre su edad o su reciente lesión.
Iraola lo resume con una frase que pesa tanto como cualquier elogio táctico: “Obviamente estoy muy contento con él”.
El mensaje es claro: Jeremy Jacquet ya no es solo un proyecto de futuro. Empieza a ser una pieza presente en un Liverpool que quiere volver a pelear por todo. Y si su físico sigue creciendo al ritmo de su juego, la pregunta ya no es si se asentará… sino hasta dónde puede llevar a esta defensa.






