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Ibrahim Mbaye: El futuro del Liverpool tras Salah

En Anfield todavía resuena el eco de lo que fue y de lo que podría ser. El verano prometía una revolución y, aunque el terremoto no ha sido tan violento como muchos imaginaban, las placas tectónicas del proyecto ya se están moviendo.

Victor Munoz y Jeremy Jacquet fueron los primeros ladrillos de la nueva etapa. En los próximos días, si nada se tuerce, se añadirá otro nombre a la lista: Ronald Aruajo. Refuerzos para tapar grietas, para completar una plantilla que aún está lejos de considerarse terminada, pero que empieza a dibujar una dirección reconocible.

Y justo en ese contexto aparece un nombre que en Liverpool ya se pronuncia con curiosidad: Ibrahim Mbaye.

Mbaye elige Anfield

El mercado alrededor del club se ha convertido en un ruido constante. Cada dos días, un nuevo enlace, un nuevo rumor, una nueva ilusión pasajera. Entre tanto humo, hay operaciones que empiezan a ganar peso específico. La de Ibrahim Mbaye es una de ellas.

El internacional senegalés, de solo 18 años, se ve empujado hacia la puerta de salida del Paris Saint-Germain. La llegada de Maghnes Akliouche lo relega en la rotación y la posible incorporación de Ferran Torres amenaza con cerrarle todavía más el paso. En un ataque tan poblado, su espacio se encoge.

PSG, según la información publicada por Football Insider, está dispuesto a escuchar ofertas. Y el propio futbolista ya habría tomado partido.

“Ibrahim Mbaye está deseando unirse a Liverpool este verano pese al creciente interés de otros clubes rivales”, recoge el medio británico, citando fuentes cercanas a la operación. El interés de Andoni Iraola y su equipo, hecho público recientemente, habría terminado de seducir al jugador, que ahora ve el salto a Anfield como su siguiente gran paso.

No es el único club en la pelea. Bayer Leverkusen presiona para alcanzar un acuerdo con PSG, pero la preferencia del extremo por la Premier League amenaza con convertirse en un obstáculo serio para los alemanes. Según la misma información, Mbaye “tiene la mirada puesta en un movimiento a la Premier League con Liverpool”.

El plan de los ‘Reds’ es claro: reforzar las bandas. Avisados de la disponibilidad del joven, preparan ya un intento formal para traerlo a Inglaterra. En París, mientras tanto, asumen que la profundidad de su ataque deja poco margen para garantizarle un rol a largo plazo.

El vacío de Salah y la apuesta por un adolescente

El gran interrogante de la temporada en Liverpool no admite rodeos: ¿de dónde saldrán los goles y las asistencias que durante años llevó sobre sus hombros Mohamed Salah?

El egipcio ha sido el eje de la ofensiva desde 2017, el faro goleador y creativo del equipo. Retirar esa pieza del tablero no es simplemente perder a un extremo; es desmontar el sistema solar alrededor del cual orbitaba el ataque.

Hay candidatos internos para asumir más responsabilidad. Hay talento. Lo que no hay, todavía, son garantías. La última campaña dejó dudas sobre la capacidad de algunos de dar ese salto definitivo.

Ahí entra Mbaye. Extremo derecho natural, ya ha tenido minutos importantes con PSG y con Senegal en la temporada 2025-26. A los 18 años, no es un proyecto remoto, sino un futbolista que ya ha probado que puede competir en escenarios de exigencia.

Nadie en Liverpool espera que aterrice en Anfield y firme 22 contribuciones de gol en su primera campaña. La lógica dicta otra cosa: que aporte una parte, quizá la mitad de esa cifra, y que el resto del peso se reparta entre el resto de atacantes. Un gol aquí, una asistencia allá, un desborde que cambie un partido. Suma silenciosa, pero decisiva.

Porque hay una certeza instalada en el club: no habrá otro Salah. No con el mismo perfil, no con la misma combinación de constancia, números y magnetismo competitivo. Intentar clonarlo sería un error estratégico. Reemplazarlo entre varios, la única hoja de ruta sensata.

En ese reparto coral, un extremo joven, vertical y con experiencia precoz como Mbaye encaja de forma natural. No llega para ser el nuevo rey, sino para formar parte de un nuevo consejo de ataque.

Liverpool, todavía a medio construir, se encuentra ante una oportunidad poco habitual: un talento de élite en ciernes que quiere vestir de rojo. La dirección deportiva ya ha hecho sus primeros movimientos. El jugador ha elegido. PSG abre la puerta.

Ahora falta la parte más complicada: convertir esta alineación de intereses en una firma sobre el papel. Porque, si el acuerdo se cierra, puede que el vacío que deja Salah no se llene con un solo trueno, sino con la irrupción de una nueva tormenta.