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Gattuso y el desafío Lazio: Tavares debería estar en el Real Madrid

En el Stadio Olimpico, el partido se juega mucho antes del primer silbato. A las 18.00, hora de Roma, Lazio recibe al Milan, pero la historia de la noche pasa inevitablemente por un hombre: Gennaro Gattuso.

El técnico de Lazio se mide al club que marcó su vida. No es un encuentro cualquiera, y él lo sabe. Lo construyó todo vestido de rossonero: la carrera, la reputación, la imagen de guerrero. Después incluso se sentó en el banquillo de San Siro como entrenador. Volver a cruzarse con el Milan nunca será un trámite.

Para añadir un matiz todavía más extraño a la escena, en el Olímpico hay más aficionados del Milan que de la propia Lazio. La afición biancoceleste mantiene el boicot contra el presidente Claudio Lotito, y el ambiente se tiñe de rossonero en un estadio que, en teoría, debería empujar al equipo de casa.

Gattuso, sin embargo, se blinda. O al menos lo intenta.

“No leo los periódicos, es mejor así, así me concentro en mi trabajo. Construí mi carrera en el Milan, tuve campeones a mi lado y eso lo hizo mucho más fácil”, explicó a DAZN Italia antes del choque. Una frase que resume bien su relación con el club lombardo: gratitud absoluta, pero cero distracciones.

El técnico sabe que llega a este duelo con cuentas pendientes. Lazio cayó en la primera ronda de la Coppa Italia y el margen de error se estrecha. Aun así, Gattuso reivindica el compromiso del vestuario.

“Los jugadores tienen que poner pasión en el partido, salimos en la primera ronda de la Coppa Italia, pero los chicos creen en lo que están haciendo. Si hoy hay un poco más de entusiasmo, es gracias a los jugadores”.

El respeto por el Milan es total, aunque no se traduce en miedo. Gattuso disecciona al rival con la misma dureza con la que jugaba.

“Analizamos al Milan: a veces se mete atrás con cinco en línea y luego te hace daño al contragolpe con sus extremos, como Chukwueze con sus centros. A veces son agresivos, otras se hunden más. Debemos tener coraje y mostrar respeto, pero hacer las cosas a nuestra manera para ofrecer una buena actuación”.

Ahí está la clave: coraje y personalidad ante el club que le vio crecer.

La metáfora más cruda para Nuno Tavares

En medio del análisis táctico, Gattuso se detiene en un caso particular de su plantilla: Nuno Tavares. Lateral de 26 años, señalado desde hace tiempo como un talento por explotar, pero sin continuidad ni en Benfica, ni en Arsenal, ni en Olympique Marseille, ni ahora en Lazio.

Gattuso no se anda con rodeos. Ni con el diagnóstico ni con la imagen que elige para explicarlo.

“Siempre dije que Tavares es digno del Real Madrid. Es como alguien que perdió a sus padres joven, recibió una gran herencia y en cinco años se esfumó”, dispara el técnico.

La metáfora es dura, casi incómoda, pero encierra su visión del portugués: un jugador con un potencial enorme, que ha dejado escapar demasiado.

“Este es un jugador que debería estar en el Real Madrid. Lo tiene todo: velocidad, pierna derecha, pierna izquierda. Es un futbolista poco común”, insiste Gattuso.

Después matiza, pero sin rebajar el nivel de exigencia.

“Tras un partido necesita su tiempo para recuperarse, pero es un buen chico. Hay que entrar en su cabeza y hacerle entender”.

Para Gattuso, el tema es mental, no técnico. El problema no está en los pies, sino en la gestión de una carrera que, a su juicio, pudo haber tomado otro rumbo.

“Él sabe que tiene talento y que podría haber estado 10 o 12 años en el Real Madrid con sus cualidades. Solo hay que conseguir que lo entienda”.

El mensaje es claro y público. Un elogio descomunal envuelto en advertencia. Si Tavares reacciona, Lazio gana un arma de élite. Si no, la “herencia” seguirá ardiendo, lejos de Madrid y esta noche, muy lejos también del Milan que forjó la vida de Gattuso.