Gabriel Jesus se une al Barcelona en 2026
El fichaje que se escapó en 2016 ya es realidad en 2026. Gabriel Jesus vestirá por fin la camiseta del Barcelona. El club azulgrana ha cerrado la incorporación del delantero de Arsenal por 10 millones de euros en una operación relámpago que irrumpe cuando todo apuntaba a un verano sin ‘9’.
La dirección deportiva había asumido que no llegaría ningún delantero tras el bloqueo de Atlético de Madrid, que se negó a negociar por Julián Álvarez. El mercado parecía cerrado. Sin margen. Hasta que apareció la opción Gabriel Jesus y el Barça se lanzó.
Un viejo deseo del club
No es un nombre cualquiera en los despachos del Camp Nou. Gabriel Jesus lleva casi una década rondando la agenda azulgrana. El primer gran intento se remonta a 2016, cuando el brasileño empezaba a explotar en Palmeiras.
Robert Fernández, entonces director deportivo del Barça, viajó a Brasil para verlo en directo. El atacante ya destacaba con la selección brasileña y el club entendía que estaba ante una oportunidad estratégica. Pero no estaba solo. Varios gigantes europeos peleaban por el mismo talento y el jugador dudaba sobre su destino.
El Barcelona movió una carta muy clara: Neymar.
Ambos compartían vestuario en la selección olímpica que preparaba los Juegos de Río de Janeiro. Durante aquella concentración, la estrella azulgrana habló con Gabriel Jesus para intentar arrastrarlo hacia el Camp Nou. El propio delantero lo contó después en una entrevista.
Neymar le habló de la ciudad, del día a día, del clima. De lo fácil que sería adaptarse. “Me hizo dudar porque el Barça también es un gran club”, reconoció Gabriel Jesus en declaraciones a The Sun. Aquella conversación le tocó. Pero no fue suficiente.
El brasileño añadió entonces que terminó viendo que podía ir “a otro gran club con más opciones de jugar”. Esa puerta se llamaba Manchester City.
La llamada que lo cambió todo
La balanza se inclinó desde un teléfono. Al otro lado, Pep Guardiola.
Gabriel Jesus explicó que fue esa conversación directa con el técnico la que le convenció de apostar por la Premier League. “Vi que el City estaba realmente interesado en mí después de hablar con Pep por teléfono”, contó el delantero. El Barça quedó descartado. El proyecto de Guardiola, no.
El brasileño cruzó el Atlántico, aterrizó en Manchester y el club catalán se quedó sin un objetivo al que llevaba tiempo siguiendo. El nombre de Gabriel Jesus nunca desapareció del todo de los informes, pero su fichaje se fue archivando a medida que cambiaban entrenadores, directores deportivos y prioridades.
Hasta ahora.
Un giro inesperado de mercado
Años después de aquella decisión, el escenario ha dado un vuelco. Gabriel Jesus llega al Barcelona procedente de Arsenal por 10 millones de euros, una cifra moderada para un delantero contrastado en Europa y con experiencia en grandes escenarios.
El movimiento irrumpe tras el frustrado intento por Julián Álvarez y la negativa frontal de Atlético de Madrid a sentarse a negociar. Cuando el club ya asumía que no habría refuerzo ofensivo, la operación con Arsenal tomó velocidad y se cerró a última hora.
El Barça incorpora así a un atacante al que quiso cuando apenas despuntaba en Palmeiras y que entonces eligió el camino de Pep Guardiola. Hoy, con más años, más colmillo y otro peso en el vestuario, aterriza por fin en el Camp Nou.
La pregunta ya no es por qué no vino en 2016. La cuestión es qué impacto puede tener ahora que, por fin, ha llegado.






