Gabriel busca redención tras fallo en la Champions
Gabriel no rehúye el punto de penalti. Ni siquiera después de vivir uno de los momentos más duros de su carrera en la final de la Champions League ante Paris Saint-Germain, cuando su lanzamiento decisivo salió por encima del larguero y entregó a los franceses su segundo título europeo consecutivo, después de que Eberechi Eze también fallara para Arsenal.
El central brasileño, lejos de esconderse, se plantó ante ESPN Brasil con un mensaje claro. «No podía dejar que un solo penalti errado borrara todo lo que había conseguido durante la temporada», afirmó. «Solo doy gracias a Dios por la oportunidad de haber estado allí en ese momento; es parte del fútbol. Tengo muchas ganas de otra oportunidad. Si vuelve a pasar, estaré ahí y, si tengo que tirar el penalti, lo tiraré. Eso es todo».
De villano europeo a intocable en el Emirates
La temporada pasada, la zaga de Arsenal fue el cimiento de una campaña europea casi perfecta: solo siete goles encajados en todo el recorrido continental. Una muralla. Y Gabriel sabe bien a quién debe parte de esa fortaleza emocional tras el golpe en la final.
«Solo tengo que agradecer a los aficionados», añadió. «Desde la final, solo he recibido mucho apoyo de ellos. Fueron increíbles, enviando mensajes muy positivos. Pero, como dije, es parte del fútbol. Estoy aquí, y no es la primera vez que algo así sucede».
El vínculo entre el equipo de Mikel Arteta y la grada del norte de Londres está en ebullición, alimentado por una campaña doméstica histórica. La Champions se escapó, sí, pero el club rompió por fin una sequía de 22 años para recuperar la corona de la Premier League. Y el equipo vuelve a parecer un aspirante muy serio al título esta temporada.
Para Gabriel, el estatus de héroe de culto no se ha movido ni un centímetro. El defensor sigue siendo uno de los símbolos emocionales de este Arsenal, por encima de un penalti fallado y de cualquier foto de archivo con lágrimas en Europa.
Polémica en la Premier: la entrada sobre Emiliano Martínez
Su curso en Inglaterra tampoco ha estado exento de drama. Hace apenas unas jornadas, el brasileño quedó en el centro de un encendido debate tras una victoria ante Chelsea, cuando se libró por muy poco de la expulsión.
La jugada, una entrada alta sobre el guardameta de los Blues, Emiliano Martínez, dejó desconcertados a varios analistas al ver que Gabriel seguía en el césped. Wayne Rooney fue uno de los más contundentes al analizar la acción en el programa Match of the Day de la BBC.
«A primera vista no se ve realmente, pero cuando ves la repetición y la ponen a cámara lenta», explicó Rooney, «Martínez tiene el balón en las manos y Gabriel le pega una patada en la cabeza, lanza la pierna y va muy por encima. Es extremadamente afortunado de seguir en el campo».
La escena reabrió el eterno debate sobre el criterio arbitral en la Premier League, pero también subrayó el filo con el que juega el brasileño: agresivo, intenso, siempre al límite.
El “caos controlado” de Arteta llega al Stadium of Light
Ahora, el Arsenal de Arteta viaja al Stadium of Light este sábado con la intención de mantener su arranque perfecto en la Premier League ante un Sunderland resistente, acostumbrado a incomodar a cualquiera en su estadio.
El técnico español lleva tiempo siendo señalado como el arquitecto de una auténtica revolución cultural en el club. No solo por el estilo de juego, sino por la manera en que moldea el carácter del vestuario.
Durante la pretemporada, Arteta reconoció haber diseñado un escenario de “caos controlado”, saboteando rutinas y hábitos del equipo para poner a prueba la fortaleza mental de sus jugadores. Cambios de horarios, ajustes inesperados, planes rotos a propósito. Un laboratorio emocional.
De momento, la apuesta funciona: el Arsenal ha arrancado el curso con una frialdad competitiva que contrasta con las dudas de años anteriores. El equipo gestiona mejor la presión, domina los momentos calientes y parece menos vulnerable a los golpes anímicos.
Y ahí entra de nuevo Gabriel. Falló en la noche más grande de Europa, pero no ha perdido ni un gramo de personalidad. Quiere volver al punto de penalti. Quiere volver a mirar al portero, al árbitro y a la grada.
La próxima vez que Arsenal tenga un penalti decisivo, ¿se apartará o pedirá el balón?






