canchaygol full logo

Los fichajes más caros de la Premier League: ¿vale un futbolista 100 millones?

Hay una explicación sencilla detrás de un dato llamativo: ocho de los diez fichajes más caros entre clubes ingleses este verano han sido centrocampistas. El corazón del campo se ha convertido en el epicentro del gasto, el lugar donde se miden las ambiciones y, también, los excesos.

Todo arrancó con Tottenham perdiendo los nervios. Primero pagó 85 millones de libras a West Ham por Mateus Fernandes, récord histórico del club. Cuatro días después, rompió su propia marca con Sandro Tonali, 100 millones a Newcastle. A partir de ahí, el listón quedó fijado. Cada negociación posterior –Bruno Guimarães, Morgan Rogers, Elliot Anderson, Carlos Baleba, Enzo Fernández– se miró en ese espejo deformado.

Al final de dos meses de frenesí, con los clubes de la Premier League gastando una cifra cercana al PIB de Andorra, muchos aficionados y dirigentes siguen intentando entender qué significan realmente esos números. Cada traspaso tiene su contexto, su urgencia, su historia. Pero juntos plantean una cuestión incómoda: ¿puede un futbolista valer de verdad 100 millones de libras para un club?

La respuesta se divide en dos planos. Lo que aporta en el césped. Y lo que genera fuera de él, en términos comerciales. En este segundo punto, la lista es muy corta: solo unas pocas superestrellas globales son capaces de mover de forma significativa los ingresos comerciales de un gran club de la Premier.

En el terreno deportivo sí hay ejemplos extremos de influencia individual. Cuando Virgil van Dijk se perdió casi toda la temporada 2020/21, el Liverpool se desplomó 30 puntos respecto al curso anterior. Es imposible aislar cuánto pesó su ausencia: el equipo de Jürgen Klopp sufrió una plaga de lesiones y su gran problema estuvo en la falta de puntería. Manchester City vivió un derrumbe similar sin Rodri en 2024/25, pero de nuevo su baja fue solo una pieza de un mal generalizado.

Omar Chaudhuri, director de inteligencia de Twenty First Group, una consultora que asesora a clubes en estrategia de fichajes, lleva años estudiando el mercado. Sus conclusiones son poco románticas: la mayoría de los traspasos, por sí solos, no cambian de forma drástica el destino de un club.

Entonces, ¿hay alguna justificación para el futbolista de 100 millones?

“En valor intrínseco, no”, sentencia Chaudhuri. “Si analizas cuánto puede influir un solo jugador en el resultado de un equipo a lo largo de una temporada, nunca va a ser más de tres, cuatro, cinco puntos… salvo que seas Lionel Messi en Inter Miami, donde el abismo entre tú y el resto es enorme”.

Enzo Fernández sirve de ejemplo. “Es un buen jugador, pero no es transformador, y es muy difícil encontrar jugadores transformadores en la Premier League porque la calidad ya es muy alta”, explica. “Es una tarifa de 125 millones, pero a lo largo del contrato quizá estás gastando 200 millones en ese futbolista. No podrías decir seriamente que la diferencia entre tener a Enzo Fernández y no tenerlo vale 200 millones en ingresos para Manchester City; es difícil cuadrar las cuentas. Pero al final tienes que pagar los precios que marca el mercado. Y si todos están dispuestos a pagarlos, debes aceptar que operas en un mercado inflado”.

Ese mercado se ha ido distorsionando a medida que los clubes se lanzan a gastar cifras descomunales, a menudo presionados por una mala racha de resultados o seducidos por la idea de que el fichaje es el atajo hacia el éxito. Esa fe ciega en la ventana de traspasos como vía rápida ya ha demostrado muchas veces ser un espejismo.

“El mercado de fichajes es una oportunidad enormemente sobrevalorada para mejorar tu equipo”, insiste Chaudhuri. “Se ve como la gran palanca porque, en el fondo, se asume que la calidad de tus jugadores es el motor del éxito. Pero si miras históricamente, la cantidad que un club gasta neto en una ventana no tiene ninguna relación con cuánto mejora o empeora la temporada siguiente. Literalmente ninguna. Es sorprendente. Un club que gasta 200 millones netos no tiene más probabilidades de mejorar su posición que otro que ingresa 200 millones netos”.

La realidad apunta en otra dirección: la ejecución paciente y disciplinada de un plan a largo plazo rinde más que el gasto compulsivo. El despilfarro de los grandes abre, además, una puerta a los demás. Brighton y Brentford han aprendido a golpear por encima de su peso vendiendo jugadores en el extremo más inflado del mercado de la Premier y encontrando sustitutos en aguas mucho más razonables.

“Cuando asesoramos a clubes, siempre buscan la bala de plata, ese mercado mágico del que reclutar”, cuenta Chaudhuri. “La verdad, algo más aburrida, es que necesitas un plan y la disciplina para ejecutarlo. Casi da igual cuál sea el plan. El gran fallo de la mayoría de clubes es que no tienen uno claramente definido”.

Brentford y Brighton se han convertido en referencias porque trabajan casi con visión de túnel. Saben quiénes son y hacia dónde van. “Es muy raro encontrar clubes que funcionen así. La mayoría dan bandazos de una temporada a otra en todo: estructura, dirección deportiva, entrenador, estilo de juego, fichajes. Es un caos. Tener un plan y ser coherente con él suena básico, pero falta en demasiados sitios”.

Hay otro matiz en este mercado moderno: muchas de estas grandes cifras son, en parte, un espejismo contable. La mayoría de los acuerdos incluyen variables que quizá nunca se activen. Casi todos los pagos se amortizan, se reparten a lo largo del contrato del jugador. Los 125 millones que Manchester City ha comprometido por Enzo Fernández se traducen en 25 millones por año durante cinco temporadas. Incluso si lo venden por la mitad dentro de tres años, el dinero recuperado bastaría para tapar la deuda pendiente en los libros.

El problema es el terreno sobre el que se levanta todo esto. Como recordaba un reciente y preocupante informe de The Independent, esta dependencia casi despreocupada de la deuda es el montón de arena sobre el que se sostiene hoy la Premier League. Hay voces dentro del juego que advierten de un posible colapso serio si esa base cede. Hasta que ese día llegue, nada parece capaz de frenar a los clubes en su carrera por gastar sumas desorbitadas en un mercado sobrevalorado.

Chaudhuri apunta hacia una alternativa que suena casi revolucionaria por lo obvia: mirar hacia dentro. “Muy pocos clubes se centran realmente en mejorar a sus propios jugadores”, afirma. “Vemos constantemente cómo el rendimiento sube y baja: durante un tramo de la temporada un equipo puede mostrar nivel de Champions League y, en otro, forma de media tabla. Eso demuestra que los clubes tienen capacidad para sacar mucho más de la misma plantilla, sin necesidad de fichar”.

La conclusión incomoda a muchos directores deportivos: hay poca atención a construir equipos cohesionados y desarrollar talento propio. El foco está en la próxima gran operación, en el siguiente centrocampista de 100 millones. Y quizá ahí esté el verdadero coste de este mercado inflado: no solo el dinero que se va, sino el tiempo que se pierde en todo lo que un club podría mejorar sin fichar a nadie.