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España arrasa a Inglaterra 4-0 y se acerca al Mundial

España no solo ganó. Arrasó. En Mallorca, la selección de Montse Tomé firmó un 4-0 que se clava como la derrota más dura de la era Sarina Wiegman y empuja a las campeonas de Europa hacia un camino incómodo: el repechaje para estar en el Mundial del próximo año en Brasil.

Fue una revancha con acento de ajuste de cuentas tras la final de la Euro 2025. Y fue, sobre todo, una demostración de poder. Durante casi cinco años, ninguna selección había sometido así a la Inglaterra de Wiegman. España lo hizo de principio a fin, sin concesiones, sin bajar el ritmo, sin permitir ni un solo disparo a puerta a un equipo que, sobre el papel, presentaba un ataque de élite.

Un gol que marcó el tono… y una Inglaterra paralizada

El aviso llegó pronto. Y no fue solo un aviso. A los 19 minutos, Patricia Guijarro cruzó el centro del campo con una tranquilidad insultante, levantó la cabeza y soltó un disparo desde unos 25 metros. El balón tocó en una defensora y descolocó a Hannah Hampton. 1-0. Y un mensaje claro: España mandaba.

Lo llamativo no fue el gol, sino la reacción. O mejor dicho, la ausencia de ella. El tanto no despertó a Inglaterra. La adormeció aún más. España olió sangre y aceleró. Cada recuperación, una ocasión potencial. Cada posesión, una invitación a sufrir para las inglesas.

Alexia Putellas olió el partido como lo hacen las grandes en las noches grandes. Justo antes del descanso, la estrella española apareció en la frontal, armó la pierna y conectó un disparo ascendente que se coló sin discusión. 2-0 y sensación de que la brecha táctica y emocional entre ambos equipos era mucho mayor que el marcador.

Ni el descanso frenó la tormenta

Se esperaba la charla de Wiegman en el vestuario como un punto de inflexión. No lo fue. Inglaterra volvió al campo con las mismas dudas, los mismos espacios, la misma incapacidad para sostener el balón.

La presión española asfixiaba. La salida inglesa se atascaba una y otra vez en su propio campo. Y el tercer gol cayó con la lógica de lo inevitable. Once minutos después de la reanudación, en medio de un caos defensivo dentro del área inglesa, Alexia Putellas volvió a aparecer para empujar el balón a la red. 3-0. Cualquier atisbo de suspense se evaporó.

Si esto hubiera sido boxeo, alguien habría tirado la toalla mucho antes del minuto 90. Pero no hay protección posible cuando la diferencia es tan grande. Inglaterra pasó la última media hora persiguiendo sombras, corriendo detrás de un balón que parecía propiedad privada de España, tratando solo de contener el daño.

España no levanta el pie: llega el cuarto

El dato era contundente: con Wiegman, Inglaterra nunca había perdido por tres o más goles. España no se conformó con derribar ese registro. Quiso dejar una marca.

Guijarro, omnipresente, rozó el cuarto con un remate al larguero tras un saque de esquina. Era cuestión de tiempo. Las inglesas resistían como podían, acumulando cuerpos en su área, pero sin capacidad para estirarse ni para amenazar en campo contrario.

Hasta que apareció Claudia Pina. La suplente aprovechó su momento, recibió dentro del área y definió con calma, con la frialdad de quien sabe que está rematando una obra colectiva impecable. 4-0. El golpe definitivo.

Con ese resultado, España se coloca a un solo trámite: vencer a la modesta Islandia para sellar su billete directo a Brasil. Inglaterra, en cambio, queda pendiente de otros, obligada a ganar el martes y a mirar de reojo lo que haga Islandia, con el repechaje asomando en el horizonte.

Voces de un vestuario tocado

El rostro de Inglaterra lo resumió Georgia Stanway. Sin rodeos, ante las cámaras de Sky Sports News: “El mejor equipo ganó. No hay mucho que podamos decir, nos faltó calidad y llegamos un poco tarde en todas las zonas”. Reconoció que España fue “más fuerte” en todos los duelos y que el grupo, igualado en puntos, aún deja “mucho por jugar”, pero el mensaje fue de autocrítica: analizar, desmenuzar lo ocurrido y buscar soluciones, incluso cambiando el dibujo si hace falta.

Keira Walsh, capitana en una noche amarga, fue igual de clara en ITV Sport: “Hubo muchas áreas en las que no estuvimos a la altura. Ellas estuvieron muy bien en casa. Nos hicieron el partido muy difícil”. Habló de un equipo superado en su propia área, sin salidas limpias, sin respuestas inmediatas: “No tengo soluciones ahora mismo. Las emociones están muy altas”.

La realidad clasificatoria también pesó en sus palabras: la opción de clasificación directa es mínima, depende de Islandia. “Todo lo que podemos hacer es ganar el próximo partido y esperar que Islandia nos haga un favor”, admitió.

Sarina Wiegman, que no había vivido algo así desde que tomó el cargo, no escondió la magnitud del golpe: “La diferencia entre los dos equipos fue grande. Empezamos bien, pero cuando ellas entraron en ritmo y marcaron el primer gol, dejamos de jugar a nuestras fortalezas y ellas jugaron muy bien”. Reconoció que Inglaterra cayó en la trampa: “Jugamos a sus fortalezas y nos dañamos a nosotras mismas”.

No buscó excusas físicas ni de ritmo competitivo. Señaló la realidad: “Hoy, los hechos son que España fue mucho mejor que nosotras”. Y lanzó el único mensaje posible en un momento así: unión y reacción inmediata de cara al martes.

España, lanzada; Inglaterra, contra el reloj

España sale de Mallorca reforzada no solo por el resultado, sino por la forma. Dominó, golpeó cuando quiso y dejó la sensación de que tiene un plan claro, una identidad reconocible y una confianza que no entiende de contextos ni rivales.

Inglaterra, en cambio, se marcha con la derrota más dura de la era Wiegman, sin un solo tiro a puerta y con la certeza de que, si quiere estar en Brasil sin sobresaltos mayores, tendrá que reconstruirse a toda velocidad.

La pregunta ya no es solo si las Lionesses llegarán al Mundial. Es otra, más incómoda: cuánto ha cambiado realmente el mapa del poder en el fútbol femenino europeo después de una noche como esta.