Eddie Howe deja Newcastle: fin de una era transformadora
Eddie Howe dejará el Newcastle de manera inmediata. Así se lo han confirmado varias fuentes a BBC Sport y así se rompe, sin anestesia y en plena pretemporada, una de las etapas más transformadoras que ha vivido el club en la era moderna.
El último partido de Howe al mando fue un 4-1 encajado ante el Bristol City en un amistoso de preparación el miércoles. Un marcador que, visto ahora, suena casi a epílogo. A la espera de anuncio oficial, todo apunta a que Matthias Jaissle, actualmente en el Al-Ahli de la Saudi Pro League, tomará el relevo en el banquillo.
De la euforia a la fatiga
La salida llega tras una temporada en la que el Newcastle se desplomó hasta la 12ª posición de la Premier League, con 17 derrotas en 38 jornadas. Un golpe duro después de haber acabado quinto en el curso 2024-25 y de haber convertido St James’ Park en uno de los escenarios más intimidantes del país.
Howe, de 48 años, había decidido a comienzos de año seguir en el club pese a la certeza de que habría ventas importantes para cuadrar cuentas. Pero el verano lo cambió todo. Fuentes cercanas al técnico hablan de cierta sorpresa, incluso decepción, con la política de fichajes y salidas de las últimas semanas, aunque él conocía la necesidad de vender.
El desgaste se veía venir. Desde fuera y desde dentro.
Un proyecto que se vacía
Newcastle invirtió alrededor de 240 millones de libras en fichajes hace doce meses. Un impulso que parecía definitivo para consolidar al equipo en la élite europea. Sin embargo, la marcha de Alexander Isak al Liverpool dejó una herida abierta. En enero, Howe calificó la pérdida del delantero sueco como “ever-challenging” y, en varias ruedas de prensa, insistió en la urgencia de incorporar refuerzos.
La respuesta no estuvo a la altura de sus expectativas. Este verano ha perdido a dos piezas clave más: Sandro Tonali rumbo al Tottenham y Anthony Gordon al Barcelona. Arsenal, mientras tanto, presiona para llevarse al capitán Bruno Guimarães. El corazón competitivo del equipo se ha ido deshilachando mientras el entrenador trataba de sostener el proyecto.
El contexto deportivo tampoco ayudó. La temporada pasada, el Newcastle alcanzó los octavos de final de la Champions League, donde cayó por un contundente 8-3 en el global ante el Barcelona. Defendió su título de la EFL Cup hasta semifinales, pero en la liga el equipo se desinfló de manera preocupante tras el quinto puesto del curso anterior.
Howe, el arquitecto de la resurrección
Más allá del amargo final, los números de Howe en el Newcastle hablan de una era de reconstrucción y ambición. Llegó en noviembre de 2021, apenas un mes después de la compra del club por parte del Saudi Public Investment Fund, para sustituir a Steve Bruce y alejar al equipo del abismo del descenso.
Desde entonces, firmó 84 victorias en 179 partidos de Premier League, con 38 empates y 57 derrotas. Nadie ha ganado más encuentros de liga que él en el banquillo del Newcastle. Su porcentaje de triunfos en Premier, un 46,9%, solo lo supera Kevin Keegan en la historia del club.
Los hitos son claros. Devolvió al Newcastle a la Champions League en 2023 y repitió clasificación en 2025. Y, sobre todo, rompió una sequía doméstica de 70 años al conquistar la Carabao Cup 2025, el primer gran trofeo nacional del club desde mediados del siglo pasado. Aquella noche no solo levantó un título: cambió la forma en que el Newcastle se miraba a sí mismo.
Un divorcio que llega tarde… y mal
La sensación de desconcierto por el momento elegido para la separación es compartida en la grada. Charlotte Robson, voz reconocida del podcast True Faith, lo resumía con claridad: el problema es el timing. Muchos en la ciudad no entienden por qué no se tomó la decisión en mayo, con la temporada ya cerrada y varios entrenadores de primer nivel libres en el mercado.
Robson recuerda que ya entonces se intuía que Howe necesitaba un respiro. Sus gestos en la banda, su lenguaje corporal en las últimas jornadas, delataban el peso del desgaste. “Quizá habría sido mejor una separación amistosa en ese momento”, se preguntan no pocos aficionados.
El contraste de opiniones entre la hinchada refleja el impacto emocional de la noticia. Para algunos, como Ben, Howe es el hombre que “devolvió la chispa” al club: el técnico que sacó al equipo del barro del descenso, que lideró el regreso soñado a la Champions y que rescató a futbolistas que parecían acabados, todo ello con un fútbol valiente que devolvió el rugido a St James’ Park.
Otros viven la decisión como un golpe directo al corazón. Hazel, abonada de toda la vida, habla de “milagros” al recordar cómo Howe dio la vuelta a un equipo hundido y lo llevó a un título, pese al caos del final de la última temporada, los cambios en la directiva, las restricciones del PSR y una plaga de lesiones. Su ilusión por el nuevo curso, dice, “se ha evaporado”.
Hay también quien ve un desastre en ciernes. Roger teme que, sin el “maestro táctico de sangre fría” que ha guiado el éxito reciente, el Newcastle se asome de nuevo al vértigo del descenso. Tom, por su parte, subraya lo que muchos piensan: perder al entrenador en pleno corazón de la pretemporada, tras la salida de varias estrellas y sin fichajes contrastados en la Premier, puede marcar al club durante años.
Y, sin embargo, incluso entre las dudas, se impone un respeto casi unánime hacia el legado de Howe. Simon lanza una advertencia a los que pedían su cabeza: cuidado con lo que se desea. El tiempo dirá si el relevo era necesario o un riesgo innecesario, pero el técnico se va, insiste, con el agradecimiento general por todo lo que ha dado al club.
Jaissle, un reto mayúsculo
En este escenario aterrizará, salvo giro inesperado, Matthias Jaissle. El alemán, actualmente en el Al-Ahli, tendrá que tomar el control de un vestuario golpeado, con piezas fundamentales ya fuera y otras en el escaparate, y con una afición que mezcla gratitud, miedo y rabia contenida.
La cúpula del club, con el director ejecutivo David Hopkinson a la cabeza, había enfriado públicamente en marzo cualquier debate sobre un cambio de entrenador. “No estamos teniendo esas conversaciones en este momento”, dijo entonces. La realidad de hoy es muy distinta.
El Newcastle que deja Howe no es el mismo que encontró. Es más grande, más exigente, más impaciente. Tiene músculo financiero, ambición europea y una hinchada que ha vuelto a creer… pero también un proyecto que, de repente, parece tambalearse.
La pregunta ya no es qué ha hecho Eddie Howe por el Newcastle. Eso queda grabado en la historia reciente del club. La cuestión, ahora, es otra: quién será capaz de recoger ese legado, sostenerlo y empujarlo un paso más allá sin que todo lo construido se venga abajo.






