A Beautiful Obsession: El Documental sobre Guardiola y el Manchester City
Sentado en primera fila durante las dos últimas temporadas del Manchester City de Pep Guardiola, la sorpresa no es que Amazon le dedique una serie. Es que el club haya permitido que “A Beautiful Obsession” se emita tan desnuda, tan poco maquillada.
El documental, cuatro capítulos que se verán desde el miércoles en Prime y que ha sido controlado y rodado por el propio City, no intenta convertir a Guardiola en un santo ni a sus futbolistas en héroes de cartón. Todo lo contrario. Se mete de lleno en la campaña 2024-25, aquella caída en picado en pleno invierno: 13 partidos que destrozaron el aura del equipo, con nueve derrotas y una sola victoria. Un desplome.
Nada se edulcora. Ni la decisión de dejar marchar al mejor futbolista moderno del club, Kevin De Bruyne. Ni la furia de Khaldoon al-Mubarak, el presidente, ante la extraña apuesta de Guardiola de cambiar a 10 jugadores en la derrota por 2-0 en casa ante el Bayer Leverkusen en la Champions League. Ese enfado no se queda en la sala de montaje. Se ve. Se escucha. Quema.
Un divorcio como ariete emocional
La cámara se acerca tanto que, por momentos, incomoda. Guardiola utiliza su vida privada como combustible delante del vestuario. Tras un 2-0 contra la Juventus en la Champions, el 11 de diciembre de 2024, séptima derrota en 10 partidos, el técnico rompe el muro entre lo personal y lo profesional.
“Estoy jodidamente divorciado de la mujer más hermosa de vuestro planeta”, les suelta. “La amo de una forma increíble, pero perdimos la pasión. ¿Cómo jugáis al fútbol, porque os pagan? ¿O por algo que lleváis dentro? ¿Dónde está la pasión?”.
El mensaje pretende sacudir al grupo, pero expone a un entrenador que busca recursos donde ya casi no le quedan. Él mismo, más tarde, define qué debe ser un número uno: “Tienes que convencer a tus jugadores de que irían al ático, al tejado, y se tirarían por ti”. En esa temporada, esa fe parece resquebrajarse.
Un año después, tras los 10 cambios contra el Leverkusen, Guardiola vuelve a abrirse en canal: “Dejo mi vida, mi divorcio y mi familia lejos, y todo por vosotros. ¿Y qué me dais a cambio?”. El tono es de reproche, pero también de agotamiento.
Manuel Estiarte, su amigo íntimo y director de operaciones del primer equipo, aporta otra capa en el segundo episodio, “The Rebuild”. Cuenta que fue él quien explicó al vestuario el divorcio de Guardiola, para que entendieran por qué “Pep está ansioso, triste, diferente”.
“Les dije al equipo: ‘Por favor, tenéis que entenderlo, no estáis tratando con un entrenador que puede ser un poco impulsivo, intenso, a veces un poco arriba y abajo. Estáis viendo a un ser humano. Se está divorciando’”, relata Estiarte. “Era necesario que el equipo no solo visualizara a Pep como entrenador, sino por primera vez como un ser humano”.
La confesión abre preguntas incómodas. ¿Por qué no se lo contó él mismo a los jugadores? ¿Hasta qué punto Khaldoon y Ferran Soriano, el CEO del club, se plantearon si la vida privada del técnico estaba afectando a su rendimiento?
El montaje corta entonces a un Guardiola sonriente. “En mi vida hice muchos cambios: me divorcié y tengo que estabilizarme un poco. Pero sin quejas, de verdad”, afirma, antes de matizar dónde se siente feliz. “En mi trabajo, sí”, remata. El matiz lo dice todo.
Capitanes, lágrimas y una salida dolorosa
Las relaciones personales vertebran la serie. Y, por extensión, el método Guardiola. El tercer episodio se titula, sin rodeos, “Love and Hugs”. Pero el primer capítulo, “The Desert”, arranca con un golpe seco: la marcha de Kyle Walker en enero de 2025, justo cuando el City más necesitaba a su capitán.
Guardiola se quiebra casi hasta las lágrimas al hablar del lateral. Le reprocha haber abandonado el barco en plena tormenta. Y lanza una pregunta que corta el aire en el vestuario: si ellos mismos lo eligieron como capitán, ¿por qué no lo sujetaron contra la pared y le exigieron más lealtad?
La escena que desencadena la ruptura está filmada con una delicadeza casi cinematográfica. Vestuario de Anfield. Error de Walker. Penalti de Luis Díaz, transformado por Mohamed Salah. Derrota 2-0. Guardiola menciona el fallo. Walker estalla. Se queja de que le señalan “en cada reunión”. La tensión sube. El técnico termina llorando, pronunciando un monólogo sobre su renovación de contrato apenas 11 días antes, en pleno desastre, movido —dice— por las ganas de luchar.
La cámara encuadra a los dos en paralelo: Guardiola desnudando su compromiso, Walker en silencio, rumiando su papel en esa historia. “Si los capitanes primero, luego los demás, por ejemplo, sienten que hay un problema, decídmelo”, pide el entrenador. “No va a cambiar el amor que tengo por todos vosotros. Lo siento”. Es una disculpa, pero también un lamento.
El adiós de Kevin De Bruyne
El segundo episodio abre con otro golpe al corazón del City. Kevin De Bruyne no recibe oferta de renovación. Ferran Soriano insiste ante Khaldoon en que “Kevin reciba el respeto que merece como el mejor jugador de la historia moderna del City”. La frase no evita la decisión, pero enmarca su peso.
Guardiola cuenta que “Super Kev” se derrumbó en su despacho. Reconoce que la decisión exigía frialdad. Que había que separar emoción y negocio. La cámara recoge después al belga llorando cuando le preguntan qué echará más de menos. “Mis hijos no quieren irse”, confiesa. Es el momento en que el espectador recuerda que detrás de cada traspaso hay colegios, amigos, familias arrancadas de raíz.
El documental insiste en esa idea: el fútbol de élite se alimenta de pasión, pero la maquinaria no se detiene por nadie. Ni por un entrenador legendario ni por un centrocampista que ha marcado una era. City, como define Khaldoon, es una “máquina construida para ganar”. Y las máquinas no sienten. Las personas, sí.
Guardiola, en el punto de mira del club
La honestidad no se detiene cuando el foco se gira hacia el banquillo. Las famosas 10 rotaciones de Guardiola en la derrota de noviembre de 2025 ante el Leverkusen se analizan sin paños calientes. “Nuestra actitud con Pep Guardiola no debería ser demasiado negativa. Pero tampoco debería ser demasiado amable o complaciente. Esta vez es su error”, afirma Soriano.
Khaldoon va más lejos. “Elegir un equipo completamente nuevo (de jugadores de campo) en un partido tan importante es probablemente uno de los puntos más bajos que hemos tenido. No puedo hablar con él, estoy tan enfadado”, admite. Ver a la cúpula del club juzgar así, ante la cámara, al entrenador que les ha llevado a la cima revela hasta qué punto el proyecto se somete a escrutinio constante. Nadie está por encima del plan.
Y, sin embargo, la historia no termina en tragedia.
“Nada es eterno”, pero el palmarés sí pesa
En el cuarto capítulo, “Nothing Is Eternal”, el paisaje cambia de tono. No es un final de cuento, pero sí una salida con honores. El City levanta la Carabao Cup y la FA Cup. Son 20 títulos en una década para Guardiola, contando tres Community Shields. El equipo acaba segundo en liga. La reconstrucción, al menos en términos competitivos, se completa.
El club le brinda una despedida a la altura de su obra. El documental lo muestra como un cierre de ciclo, no como una huida. Guardiola, ya con la mirada puesta más allá del banquillo, lanza una reflexión que funciona casi como epílogo de toda la serie: “La vida no debería ser solo fútbol. Es demasiado, para ser sincero”.
La frase encaja con todo lo que se ha visto antes: el divorcio, las lágrimas en Anfield, la marcha de Walker, el llanto de De Bruyne, los choques con la directiva. Un entrenador que lo dio todo al juego, hasta el límite de su vida personal, acaba admitiendo que ese precio quizá fue demasiado alto.
El City seguirá siendo una máquina construida para ganar. Guardiola, por primera vez en mucho tiempo, tendrá que decidir quién quiere ser lejos de ella.






