Como derrota a Parma y asegura un quinto puesto en la Serie A
En el mediodía del lago, el Stadio Giuseppe Sinigaglia fue el escenario de una confirmación más que de una sorpresa. Como, ya instalado en la élite de la Serie A 2025-26, doblegó 1-0 a Parma en la jornada 37, bajo la mirada de Luca Zufferli, y consolidó con fútbol y madurez lo que la tabla ya sugería: un quinto puesto con 68 puntos, un diferencial de +33 (61 goles a favor y 28 en contra en total) y un perfil de equipo de Europa.
Parma, décimo tercero con 42 puntos y un diferencial total de -19 (27 a favor, 46 en contra), llegó a orillas del lago con la misión de resistir. En total esta campaña apenas ha marcado 27 goles, con promedios ofensivos muy bajos: 0.8 tantos por partido en casa y solo 0.6 en sus desplazamientos. Su 3-5-2 de Carlos Cuesta se presentó en Como más como un escudo que como una lanza.
Fabregas, fiel al guion de toda la temporada, volvió a apostar por el 4-2-3-1 que ha utilizado en 33 de los 37 partidos de liga. J. Butez bajo palos, una línea de cuatro con I. Van der Brempt, Jacobo Ramón, M. O. Kempf y A. Moreno; doble pivote con M. Perrone y L. Da Cunha; por delante, una línea de tres creativa con M. Caqueret, M. Baturina y A. Diao, y en punta el hombre franquicia: T. Douvikas. No es casualidad: Como ha construido su temporada desde la estabilidad —solo 7 derrotas en 37 encuentros totales— y una defensa que concede 0.8 goles de media tanto en casa como en el global.
Parma respondió con su 3-5-2 de referencia: Z. Suzuki en portería; línea de tres con A. Circati, M. Troilo y L. Valenti; carriles largos para E. Delprato y F. Carboni; eje central con M. Keita, H. Nicolussi Caviglia y C. Ordonez; arriba, G. Strefezza acompañando a Mateo Pellegrino. La idea: densidad interior, ayudas constantes sobre Douvikas y cerrar las recepciones entre líneas de Baturina y Caqueret.
Las ausencias marcaron matices importantes. En Como, las bajas de J. Addai (tendón de Aquiles), N. Paz (rodilla) y A. Valle obligaron a Fabregas a reconfigurar su sala de máquinas. La ausencia de Paz, que en total suma 12 goles y 6 asistencias en liga y es uno de los grandes generadores de juego (1394 pases, 51 claves, 91 recuperaciones y 82% de acierto), privó al equipo de su principal foco mixto: llegada al área, último pase y presión tras pérdida. Fabregas respondió dando más peso a Perrone y a Caqueret en la circulación y a Baturina como enganche puro.
En Parma, el parte médico era aún más pesado: A. Bernabe (lesión muscular), B. Cremaschi, M. Frigan, J. Ondrejka y G. Oristanio, todos con problemas de rodilla o pierna, más la sanción de S. Britschgi por roja. Eso redujo drásticamente las alternativas ofensivas desde el banquillo y la capacidad de cambiar el plan si el 0-0 se rompía. Cuesta llegó con un once muy condicionado y pocos recursos para alterar la estructura.
En la narrativa del duelo, el “Cazador contra el Escudo” tenía nombre y apellidos. T. Douvikas, tercer máximo goleador de la Serie A con 13 tantos y 1 penalti convertido en total, se medía a una defensa de Parma que, en total, encaja 1.2 goles por partido, subiendo a 1.4 en casa y 1.1 en sus salidas. Sobre el papel, el griego tenía terreno fértil: 46 tiros, 28 a puerta, 23 pases clave y una notable capacidad para recibir de espaldas (234 duelos, 97 ganados). Frente a un bloque que ha sufrido especialmente a domicilio (21 goles encajados fuera), cada apoyo suyo entre líneas abría grietas.
Del lado visitante, el “nueve” era Mateo Pellegrino, con 8 goles y 1 asistencia en total, pero alimentado por un equipo que genera poco volumen ofensivo. Sus 525 duelos disputados (224 ganados) hablan de un delantero que vive del choque y la segunda jugada, más que de un caudal constante de ocasiones. Ante una zaga de Como que solo ha recibido 15 goles en 19 partidos en casa (0.8 de media) y que cuenta con un central dominante como Jacobo Ramón —2043 pases con 91% de acierto, 49 entradas, 17 tiros bloqueados e incluso 2 goles—, el argentino se vio obligado a pelear más por el territorio que por remates claros.
El “motor” del partido estuvo, sin embargo, en el mediocampo. Sin Paz, el foco creativo de Como se repartió entre Caqueret y Perrone. Caqueret, que en total acumula 5 asistencias, 24 pases clave y 87% de precisión, fue el metrónomo que fijó el ritmo, mientras Perrone, con 2111 pases y 32 claves a un 91% de acierto, sostuvo la estructura, barriendo segundas jugadas y activando a los mediapuntas. Al otro lado, H. Nicolussi Caviglia y M. Keita intentaron morder y cortar líneas, pero el plan de Parma, más reactivo, les obligó a correr siempre detrás del balón.
En el apartado disciplinario, el duelo también tenía tensión acumulada. Jacobo Ramón llegó como uno de los jugadores más castigados de la liga, con 11 amarillas y 1 roja en total, mientras que en Parma, M. Troilo destaca por su filo defensivo: 7 amarillas, 1 doble amarilla y 1 roja directa, además de 18 disparos bloqueados. Son perfiles que viven en el límite y que condicionan la agresividad de ambos bloques. A nivel colectivo, Como muestra una tendencia a ver amarillas en los tramos 61-75’ y 76-90’ (20.25% en cada uno), mientras que Parma concentra muchas tarjetas entre 46-60’ y 76-90’ (21.88% en cada rango), lo que explica un segundo tiempo más roto y lleno de interrupciones.
Desde la óptica de los datos de temporada, el veredicto táctico que se confirmó en el césped es claro. Heading into this game, Como presentaba un ataque de nivel europeo: 1.8 goles de media en casa y 1.6 en total, con 19 porterías a cero y solo 9 partidos sin marcar. Parma, en cambio, vivía de su orden y de sus 12 porterías imbatidas, pero con 16 partidos sin ver puerta. Traducido a xG potencial, el escenario más probable era un partido de dominio local, volumen ofensivo medio-alto de Como y un Parma dependiente de la eficacia puntual de Pellegrino o de una transición aislada de G. Strefezza.
El 1-0 final encaja con esa proyección: Como impone su estructura, su defensa sólida y la pegada de su “cazador” y de su segunda línea creativa, mientras Parma vuelve a chocar con sus límites ofensivos. Más que un resultado aislado, fue el reflejo nítido de dos temporadas opuestas.






