Christian Romero asume la capitanía de la Selección Argentina
La Selección Argentina tiene nuevo capitán. Christian Romero, defensor de Atlético Madrid, se convierte en el heredero natural de la cinta tras la despedida de Lionel Messi y Nicolás Otamendi del conjunto nacional después del Mundial 2026.
La transición no llega por sorpresa dentro del vestuario. Romero ya había llevado el brazalete en tres partidos oficiales cuando los históricos líderes no estuvieron disponibles. Ahora, la responsabilidad deja de ser circunstancial y se vuelve definitiva: el zaguero pasa a ser la nueva referencia jerárquica de un grupo que debe aprender a vivir sin la figura que lo marcó todo durante más de dos décadas.
A sus 58 partidos con la camiseta albiceleste, Romero suma cuatro goles y un palmarés que lo coloca en la primera línea del fútbol argentino reciente: campeón del Mundial 2022 y doble ganador de la Copa América. No es solo un central agresivo y dominante; es parte del núcleo duro que sostuvo el ciclo más exitoso de la selección en tiempos modernos.
Del otro lado de la historia aparece el vacío que deja Messi. El capitán saliente se marcha como el gran dueño de casi todos los registros de la Albiceleste: 207 partidos, 125 goles y más de 20 años al servicio del seleccionado. Números que definen una carrera, pero que ni siquiera alcanzan a explicar el peso simbólico de su figura.
La Asociación del Fútbol Argentino ya tomó una decisión: organizará un homenaje a gran escala para despedir a Messi de la selección como entiende que merece el mejor futbolista de su historia. No será un simple acto protocolar, sino una ceremonia pensada para subrayar el final de una era irrepetible.
Mientras tanto, el propio Messi se mueve en otro frente. Está cerca de cerrar un acuerdo para adquirir el club español Eldense, un paso que lo empuja de lleno hacia el rol de dirigente y propietario, sin cortar del todo su vínculo con el fútbol competitivo.
La cinta cambia de brazo. La leyenda se despide. Y sobre el césped, con el brazalete apretado y el reto por delante, Christian Romero empieza a escribir su propia versión del liderazgo albiceleste.






