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Carragher analiza el plan de Inglaterra contra Messi en semifinales

Jamie Carragher ve una rendija en el plan perfecto de Lionel Messi. Y cree que Inglaterra debe meter ahí el cuchillo en la semifinal del Mundial ante Argentina.

El excentral, hoy analista, no discute lo obvio: con 39 años, Messi está firmando otro torneo descomunal, con ocho goles y dos asistencias, empujando a Argentina hacia una segunda final mundialista consecutiva. Pero, para Carragher, el partido no va solo de cómo frenar al genio. Va también de cómo atacarle.

“Hay que tener un plan… y un plan para atacarle”

«No es nada nuevo con Messi. Lleva 20 años y nadie ha encontrado la respuesta», recuerda Carragher. La admiración no impide la exigencia. Para él, el equipo de Thomas Tuchel no puede salir al campo sin una idea clara de cómo limitar al ’10’.

No habla de un marcaje al hombre pegajoso y anticuado. Habla de estructura, de ayudas, de un plan que los propios jugadores esperan cuando se enfrentan, como él mismo subraya, «posiblemente al mejor de todos los tiempos». Messi lo ha vuelto a demostrar en este torneo.

Pero Carragher da un giro que pocos se atreven a plantear en voz alta: si Messi apenas participa en la presión cuando el rival tiene la pelota, Inglaterra debe aprovecharlo.

«También deberían pensar en cómo pueden explotar a Lionel Messi», insiste. «Él camina cuando el rival tiene el balón, así que eso no significa que el lateral izquierdo de Inglaterra tenga que estar a su lado todo el partido».

La idea es clara: si Argentina defiende con nueve jugadores de campo, hay un espacio, un hombre libre, una superioridad que se puede forzar. Para Carragher, ahí hay oro táctico.

Atlanta, con aroma a debut ante Croacia

La semifinal en Atlanta, espera el exinternacional inglés, puede parecerse al estreno ante Croacia, un partido en el que el equipo de Tuchel supo castigar a un rival que quiso mandar y jugar alto.

«No creo que haya demasiado entre los equipos», apunta. Y ahí asoma el matiz que puede marcar el guion: una Argentina que se siente grande, que no se va a encerrar.

Carragher imagina un choque abierto, con espacios. «Espero que este partido tenga elementos del encuentro ante Croacia, donde juegas contra un equipo que se ve a sí mismo como un buen equipo», explica. No visualiza a Argentina metida en su área con todos detrás del balón. Al contrario: «Intentarán ir a por nosotros, ¿y eso dejará espacios para que ataquemos?».

Sus ojos se van a los laterales argentinos, que suelen irse muy arriba y muy abiertos. Sin extremos puros por delante, ese comportamiento puede dejar huecos a la espalda o por dentro. «Quizá sea algo que podamos explotar», sugiere.

Carragher, en cualquier caso, no se deja engañar por los resultados. El camino de Inglaterra no le ha convencido en lo futbolístico. «Espero que sea un tipo de partido diferente a lo que hemos visto en la mayoría de encuentros de Inglaterra en este torneo. Sigo pensando que Inglaterra no ha estado ni cerca de su mejor nivel en cuanto a rendimiento».

Tuchel, las críticas y el calor de Miami

El exdefensa también salió al paso de la pequeña tormenta generada por Thomas Tuchel tras el sufrido triunfo ante Noruega. El técnico alemán fue duro con el nivel con balón de su equipo y llegó a decir que casi tiran por la borda el pase a semifinales.

Las palabras no sentaron del todo bien en caliente. A Jude Bellingham le preguntaron de inmediato por esas declaraciones y el centrocampista apuntó al banquillo, recordando que Tuchel no sabe lo que es jugar en las condiciones extremas de Miami, con más de 33 grados y una humedad que disparaba la sensación térmica cerca de los 40.

Para algunos, aquello olía a grieta interna. Para Carragher, ni rastro de crisis.

«No pensé que hubiera nada malo en los comentarios de Tuchel», defiende. Le vio emocional, sí, pero coherente con lo que siempre ha sido. Inglaterra no jugó bien, y Noruega pudo perfectamente ganar. Eso, para un entrenador de su carácter, no se puede edulcorar.

Carragher recuerda al Tuchel de Chelsea: directo, exigente, sin rodeos. «Es uno de sus puntos fuertes. Te lo dice a la cara», subraya, mencionando también cómo ya se le ha visto en este Mundial con Djed Spence. En un torneo corto, añade, un seleccionador no puede titubear: «Tiene que ser decisivo. Tomar grandes decisiones. Decir las cosas claras. No puedes esperar. Las cosas tienen que pasar ya».

De hecho, el exjugador va más allá: «La entrevista del entrenador me pareció brillante».

Sobre Bellingham, tampoco ve problema. Entiende su respuesta: acaba de marcar dos goles, viene de un esfuerzo brutal en un clima sofocante y habla desde la adrenalina. «Lo puedo entender, pero Thomas Tuchel estará absolutamente tranquilo con eso», sentencia.

Saka o Madueke: la banda derecha, el último gran dilema

Con Declan Rice ya recuperado y Reece James de vuelta tras reaparecer ante Noruega, el gran debate en la pizarra de Tuchel se ha reducido prácticamente a un nombre: quién ocupará la banda derecha del ataque.

Noni Madueke ha sido titular cuatro veces este verano; Bukayo Saka, tres. El de Arsenal arrastra problemas físicos desde hace semanas, y eso ha condicionado sus minutos y su impacto. Aun así, para Carragher no hay duda: ante Argentina debe jugar Saka.

«Creo que Madueke ha tenido muchas oportunidades en este torneo», valora. «No ha terminado de salirle». De Saka admite que tampoco ha brillado, pero contextualiza: no está al cien por cien.

La apuesta es casi de fe en el talento probado del extremo de Arsenal. «Solo espero que, con cada minuto o con más tiempo sobre el césped y más apariciones, empecemos a ver algo de lo que sabemos que es Bukayo Saka».

Y ahí llega la frase que define el punto del campeonato en el que se encuentra Inglaterra. No hay margen para especular ni para guardar nada. «Estos son los partidos en los que te la juegas», remarca Carragher. «Si está bien, o crees que puedes sacar algo de él, tienes que ponerle. No puedes preocuparte por lo que viene después».

Porque después, si todo sale bien, espera una final de Copa del Mundo. Pero para llegar, primero hay que superar a Messi. Y, como insiste Carragher, no solo habrá que sobrevivir a su magia. Habrá que atreverse a atacarle justo donde más le duele: cuando el balón lo tiene Inglaterra.