Carlo Ancelotti y Roberto Mancini en Londres: un viaje sin respuestas
Carlo Ancelotti y Roberto Mancini regresaron a Inglaterra el sábado por la noche buscando respuestas y se marcharon con más frustración que notas útiles en la libreta. El Tottenham–Newcastle debía ser un escaparate de talento para las selecciones de Italia y Brasil. Acabó siendo, para ellos, casi un viaje en vano.
Viaje relámpago, recompensa mínima
Ancelotti se había ganado el derecho a esperar algo más. El viernes por la noche estuvo en Francia, en la banda del Lille–Paris Saint-Germain, siguiendo de cerca a su hijo Davide, técnico del conjunto francés. Parecía una velada perfecta: Lille mandaba 2-0 hasta el tiempo añadido.
Entonces llegó el derrumbe. Vitinha recortó distancias en el 91’ y Marquinhos, en el 95’, firmó el 2-2. La victoria se le escapó de las manos a Davide en los últimos suspiros. De ahí, Carlo tomó rumbo a Londres, decidido a aprovechar al máximo el Tottenham–Newcastle.
La noche siguiente tampoco le sonrió.
Lista de ausencias
Mancini tenía un objetivo claro: seguir de cerca a Sandro Tonali. El centrocampista sí cumplió con su parte, titular con Newcastle en un partido exigente. También pudo ver, aunque a cuentagotas, a Destiny Udogie, que entró desde el banquillo para Tottenham.
El resto fue un desfile de ausentes. Los brasileños que ambos técnicos esperaban observar se quedaron fuera por distintos motivos. Richarlison no jugó, en medio de las especulaciones constantes sobre su futuro en Londres. Savio, fichaje sonado de Tottenham por 85 millones de libras procedente de Manchester City y goleador en su debut ante Charlton, se perdió la cita por lesión.
Joelinton, pieza clave en el Newcastle de los últimos años, también quedó descartado por problemas físicos. Y Sousa ni siquiera entró en los planes, relegado por detrás de Robertson y del propio Udogie en la rotación del lateral.
Para Ancelotti, que había encadenado dos partidos en dos países en menos de 24 horas, el golpe fue evidente: casi todos los nombres que quería evaluar de cerca estaban en la grada o fuera de la convocatoria.
Elanga decide, los seleccionadores se quedan sin partido
En el césped, el duelo se resolvió con un detalle. Anthony Elanga, internacional sueco, firmó el gol que inclinó el encuentro para Newcastle en el minuto 60. Un remate, un giro en el marcador y una ventaja que su equipo ya no soltó.
Mientras el partido tomaba forma alrededor del tanto de Elanga, la noche de los dos técnicos italianos se desdibujaba. Sin Savio, sin Richarlison, sin Joelinton, con Sousa relegado y apenas unos minutos de Udogie, el encuentro se convirtió para ellos en un ejercicio de paciencia más que en una sesión de scouting de élite.
Ancelotti y Mancini abandonaron Londres con una sensación clara: el calendario y las circunstancias les habían ganado esta vez. La próxima ventana de selecciones se acerca, las decisiones se acumulan… y las respuestas que buscaban en Tottenham tendrán que encontrarlas en otro estadio, en otro viaje, quizá con menos kilómetros y más minutos útiles.






