La camiseta de Payne desata una guerra de ofertas
La camiseta que nadie miraba hace unos meses hoy desata una guerra de ofertas. La casaca de debut, firmada, del defensor neozelandés Payne supera ya los 3.200 dólares en una subasta oficial en línea organizada por Olimpia, uno de los gigantes de Paraguay.
El lateral, veterano de mil viajes pero poco foco mediático, firmó en junio un contrato por un año en Asunción tras cerrar un ciclo de siete temporadas con Wellington Phoenix. No tardó nada en presentarse ante la hinchada: debutó el 2 de agosto ante Rubio Ñu y, a los pocos minutos de entrar desde el banquillo, marcó en la goleada 5-0. Un estreno perfecto.
Ahí empezó el ruido deportivo. El fenómeno global llegó desde otro lado.
De desconocido a fenómeno viral
La explosión de popularidad de Payne no nació en una cancha, sino en una búsqueda casi absurda: el argentino Valen Scarsini, conocido como El Scarso, se propuso encontrar al “jugador menos conocido” del Mundial 2026 y arrastró a millones de seguidores detrás de esa cruzada. El elegido fue Payne.
El efecto fue inmediato. Su cuenta de Instagram pasó de menos de 5.000 seguidores a superar los 5,4 millones en cuestión de días. De anónimo global a rostro omnipresente en las redes.
Olimpia no tardó en aprovechar el momento. El club lanzó un video oficial para promocionar la subasta de la camiseta histórica del debut. En él, Payne mira a cámara y deja claro que entiende dónde está: “Sé exactamente lo que significa vestir estas rayas y jugar con esta camiseta, y por eso quiero dársela a un verdadero Olimpista”, afirma.
La frase encaja con la narrativa del club y con el fervor de una hinchada que, de repente, ve cómo uno de sus jugadores se convierte en figura mundial de internet.
Una carrera a contracorriente
Hasta este giro inesperado, la trayectoria de Payne se había desarrollado lejos del gran escaparate. Pasó por distintos destinos sin demasiados titulares, incluido un período de dos años en Blackburn Rovers, donde los problemas con el permiso de trabajo le impidieron disputar partidos oficiales.
Su camiseta hoy genera una puja feroz, aunque las cifras aún están a años luz de los récords del mercado: el tope lo marcan los 7,8 millones de dólares que alcanzó el lote de camisetas de Lionel Messi del Mundial 2022, subastadas en Sotheby’s en diciembre de 2023.
Aun así, lo que ocurre con la casaca de Payne es llamativo. Refleja una subida meteórica, casi imposible de imaginar hace apenas unos meses para un jugador que transitaba el fútbol profesional en silencio, sin focos ni cámaras persiguiéndolo.
Del meme al marcador
Ahora la historia entra en una fase distinta. Olimpia y Payne dejan a un lado el ruido de la subasta y se centran en sostener el impulso en la competición doméstica tras ese arranque demoledor de temporada.
Para el neozelandés, el desafío es claro: demostrar cada fin de semana que no es solo un fenómeno de redes, sino un lateral capaz de responder al nivel físico, táctico y emocional que exige el fútbol sudamericano. No basta con un gol en un debut soñado ni con millones de seguidores.
Adaptarse a la intensidad, a los roces, a los viajes, a la presión constante del hincha paraguayo será clave para consolidarse en uno de los pesos pesados de Asunción durante la campaña 2026-27.
La camiseta ya tiene un valor histórico y simbólico. Ahora falta ver si Payne consigue que su fútbol esté a la altura del mito digital que lo rodea.






