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Calvin Ramsay regresa a Escocia tras su etapa en Liverpool

Calvin Ramsay pone fin a su etapa en Liverpool y regresa a casa. El lateral escocés, de 23 años, jugará cedido en St Mirren durante la temporada 2026/27, a la espera de recibir el visto bueno de la tramitación internacional. En la práctica, es el último capítulo de su relación con Anfield.

Su contrato con Liverpool expira el próximo verano y el club ya ha decidido que no le ofrecerá una renovación. Saldrá libre. Y él lo sabe. Por eso, la decisión de volver a Escocia no es solo un cambio de aires: es un intento consciente de reconstruir una carrera que se había quedado atrapada entre lesiones y cesiones sin impacto.

“Me siento muy bien, muy ilusionado”, explicó al medio oficial de St Mirren. “He estado entrenando, he conocido a todos los chicos, así que sí, tengo muchas ganas”. No suena a frase hecha, sino a alivio.

De promesa en Aberdeen a callejón sin salida en Anfield

Ramsay aterrizó en Liverpool en junio de 2022 procedente de Aberdeen, en un traspaso inicial de 4,2 millones de libras. Llegaba como uno de los laterales más interesantes de Escocia, con proyección ofensiva y personalidad con balón. Pero el plan se torció rápido.

Las lesiones marcaron su paso por el club. Nunca llegó a encadenar una racha de partidos, ni a poner en aprietos a los titulares. En cuatro años solo disputó cuatro encuentros oficiales con la camiseta de Liverpool. Cuatro apariciones para un fichaje pensado para el futuro.

Las cesiones tampoco cambiaron el guion. Entre Preston North End, Bolton Wanderers, Wigan Athletic y Kilmarnock, Ramsay solo sumó 26 partidos en las temporadas 2023/24 y 2024/25. Demasiado poco para un jugador que necesitaba continuidad, ritmo, confianza.

En la 2025/26 se quedó en Merseyside, ya bajo las órdenes de Arne Slot. Entró en la lista de convocados en 20 ocasiones, pero apenas pisó el césped dos veces. Su presencia estuvo condicionada por los problemas de lesiones en la defensa del equipo, más que por una apuesta firme por su rol.

Escocia como refugio y relanzamiento

Con ese contexto, la vuelta al fútbol escocés se entiende casi como una necesidad. Ramsay lo asume sin rodeos: quiere reencontrarse con su mejor versión en un entorno que conoce.

“Conozco la liga y quería volver aquí para intentar mostrar lo que puedo hacer y reconstruirme otra vez”, afirmó. “Siento que es un buen lugar para venir. Quiero intentar rendir, trabajar tan duro como pueda y ver adónde me lleva eso”.

St Mirren, mientras tanto, gana un internacional escocés con hambre y algo que demostrar. El lateral ya sabe lo que es jugar en su estadio y no escatimó elogios para su nuevo hogar.

“Es un lugar realmente duro para venir para los equipos rivales y creo que el césped es muy bueno, por lo que recuerdo de cuando jugué aquí. Es una buena estructura, es un buen club y estoy simplemente emocionado por empezar”.

La elección no es casual. Ramsay dejó claro que la conversación con el entrenador fue clave para dar el sí.

“Hablé con el míster un par de veces antes de venir y me transmitió su plan y lo que quería hacer”, explicó. “Probablemente es un St Mirren diferente al de los últimos años. Eso me va a venir bien. Estoy cómodo con el balón, soy sereno, me gusta participar, intentar crear cosas y hacer que pasen cosas”.

Un futuro abierto a partir de enero

El movimiento tiene un doble filo claro: por un lado, le ofrece minutos y escaparate; por otro, marca el inicio de la cuenta atrás hacia su salida definitiva de Liverpool. A partir de enero, Ramsay será libre para negociar con otros clubes su siguiente destino una vez termine su contrato en Anfield.

Lo que ocurra en Paisley puede definir el resto de su carrera. Si responde físicamente y encaja en el nuevo St Mirren, el lateral puede volver a colocarse en el mapa, ya sea en Escocia o fuera. Si no, el rótulo de “promesa frenada por las lesiones” correrá el riesgo de convertirse en etiqueta permanente.

Por ahora, Ramsay ha elegido volver a casa, a un entorno exigente pero familiar, para recuperar sensaciones y demostrar que aquel fichaje de 4,2 millones no fue un espejismo. El balón vuelve a estar en sus pies.