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Butt avisa: Tuchel no temblará con Bellingham ante la amenaza de Rogers

Nicky Butt no se anda con rodeos. Para el excentrocampista de la selección inglesa, Thomas Tuchel llegará al Mundial 2026 con una idea muy clara: nadie es intocable. Ni siquiera Jude Bellingham.

Butt está convencido de que Morgan Rogers, el talentoso mediapunta de Aston Villa, puede arrebatarle el sitio al jugador del Real Madrid si este no arranca el torneo al máximo nivel. Y no lo plantea como un simple escenario teórico: lo ve como una posibilidad muy real.

Bellingham, entre las dudas físicas y el peso del cartel

Bellingham aterriza en el Mundial con más interrogantes de los que le gustaría. Su temporada ha estado marcada por los problemas físicos: primero el hombro, luego los isquiotibiales. Lesiones que le han tenido fuera en tramos clave y han cortado su ritmo.

Aun así, sus números hablan de un jugador que, cuando está disponible, siempre cuenta: 40 partidos en todas las competiciones, 30 de ellos como titular. Suficiente para mantener el aura de superestrella, pero no para disipar por completo las dudas sobre su estado real.

Para Butt, el arranque del torneo será decisivo. Si Bellingham empieza “on fire”, el debate se apaga. Si no, se abre una puerta muy peligrosa para él… y muy atractiva para Rogers.

Rogers llega lanzado: título europeo y cifras de estrella

En el otro lado del espejo aparece Morgan Rogers, en plena curva ascendente. El futbolista de Aston Villa viene de una campaña brillante: campeón de la Europa League y cuarto puesto en la Premier League con el equipo de Birmingham, una temporada que le ha cambiado el estatus.

Con solo 23 años, ha firmado 13 goles y 11 asistencias entre ambas competiciones. Producción de jugador grande, no de promesa. Y ese impacto ya se nota también en la selección: ha participado en 13 de los 14 partidos de Inglaterra desde su debut en 2024. No es un invitado de piedra. Es parte del núcleo.

Butt ve en él algo más que números. Ve un perfil ideal para Tuchel, especialmente en ese rol de mediapunta, en el famoso “número diez” que tanto le gusta al técnico alemán. Un futbolista con disparo lejano, capaz de castigar desde fuera del área, un recurso que suele decidir Mundiales cuando los rivales se encierran cerca de su propia portería.

“X-factor”, banquillo… y la amenaza silenciosa

Butt lo define con claridad: Rogers tiene “ese factor diferencial”. Su temporada lo demuestra. Empezó a gran nivel, atravesó un bache y terminó otra vez en plena forma. Un arco que, para un seleccionador, es oro: llega al Mundial con confianza y con la sensación de estar creciendo.

El exjugador de los Three Lions imagina un papel muy concreto para él: un revulsivo desde el banquillo, entrando en momentos calientes y firmando goles importantes. No le ve como titular desde el primer día, porque considera que el once inicial “se hace solo”. Pero ahí introduce el matiz clave: ese once solo se mantiene si las grandes figuras responden.

Y si Bellingham no “vuela”, Butt no duda de la reacción de Tuchel. El técnico, asegura, no tiene ningún problema en dejar a un peso pesado fuera “sin preocuparse por egos ni percepciones”. Si el madridista no rinde, Butt cree que Tuchel lo apartará del foco y meterá directamente a Rogers.

En ese escenario, el excentrocampista va más allá: ve a Rogers con capacidad para convertirse en el mejor jugador de Inglaterra en el torneo. De secundario a protagonista. De recurso puntual a estrella del Mundial. Algo que, recuerda, ha sucedido muchas veces en la historia de los grandes campeonatos.

Un Mundial hostil para Inglaterra: calor, viajes y presión

Pese a la ilusión que despiertan nombres como Bellingham, Kane, Saka o el propio Rogers, Butt se muestra muy escéptico con las opciones de Inglaterra. Para él, llegar a semifinales o final ya sería un éxito. Y, aun así, teme que el país lo interprete como un fracaso si no se levanta el trofeo.

Su diagnóstico es duro: plantilla joven, proceso en marcha y un contexto extremadamente exigente. Habla del calor, de la humedad, de los viajes constantes. Un cóctel que, a su juicio, reduce las opciones de un equipo que, sobre el papel, tiene talento de sobra.

No se imagina a Inglaterra ganando el Mundial. Lo dice sin rodeos. Y fija su línea roja personal: no pasar la fase de grupos sería un desastre. No llegar a semifinales, en cambio, se verá como una decepción para muchos, sobre todo teniendo en cuenta las ausencias de nombres de peso.

Ausencias ilustres y la sombra sobre Tuchel

Butt no pasa por alto la lista de descartes. Recuerda que Tuchel ha dejado fuera a jugadores del calibre de Phil Foden, Cole Palmer, Harry Maguire o Trent Alexander-Arnold. Futbolistas que, aunque llegasen con dudas de forma, representan un capital futbolístico enorme.

Con ese contexto, si Inglaterra no alcanza las rondas finales, Butt ve claro el próximo movimiento: todas las miradas apuntarán a Tuchel. Y no solo desde la federación. También desde el propio técnico.

El exjugador está convencido de que, en caso de fracaso, las dos partes acabarán separando sus caminos. Percibe a Tuchel como un entrenador de club, de trabajo diario, de rutina competitiva constante. El puesto de seleccionador, por grande que sea, no encaja del todo con esa pulsión. Si el proyecto no funciona, la salida parece casi natural.

Brasil, Argentina, España… y un posible cruce en México City

Al analizar a los favoritos, Butt vuelve a poner el foco en las condiciones del torneo. Imagina un posible cruce de octavos ante México en Mexico City, un escenario siempre complejo por altitud, ambiente y clima. Un reto enorme para cualquier selección europea.

En su lista de candidatos al título aparecen los clásicos: Brasil y Argentina. Reconoce que la Brasil actual no luce el escaparate de nombres de la época de Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho o Roberto Carlos, pero aun así la ve con peso suficiente para pelear por el título. Lo mismo con Argentina, cuya inercia competitiva sigue imponiendo respeto.

También sitúa a España muy arriba, especialmente por su capacidad para adaptarse al calor y por el respaldo de su afición. La ve instalada en ese grupo de equipos que, casi por inercia, acaban cerca del título.

En la cabeza de Butt, sin embargo, hay una imagen fija: una final soñada con acento sudamericano. Brasil y Argentina como obsesión. Inglaterra, mientras tanto, intentando sobrevivir al clima, a la presión… y a sus propias decisiones. Entre ellas, una que puede marcarlo todo: ¿se mantendrá Bellingham como intocable o irrumpirá Rogers para cambiar la historia del torneo inglés?