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Brian Fariñas, el comodín del Barça ligado a Frenkie de Jong

Brian Fariñas ha pasado en unas semanas de ser un nombre casi anónimo para el gran público a convertirse en uno de los grandes temas internos de la pretemporada del Barcelona. Una sorpresa agradable para Hansi Flick… y un quebradero de cabeza para la planificación deportiva.

El técnico alemán frenó antes del verano un acuerdo prácticamente cerrado con el Girona. Quería verlo de cerca, medirlo en su propio contexto, sin intermediarios ni informes de terceros. Y el canterano respondió.

Rindió. Y obligó a replantearlo todo.

De descarte probable a pieza útil

Fariñas se ha ganado algo que en el primer equipo del Barça cuesta años: la confianza del entrenador. No solo ha entrenado bien; ha demostrado que puede encajar en varios registros y contextos.

Flick lo ha utilizado como mediocentro, como interior y más adelantado, cerca del área rival. Incluso lo probó como lateral derecho en el amistoso contra el Birmingham, una decisión que no fue un simple experimento de agosto, sino una prueba clara de hasta dónde puede estirarse su perfil.

Esa versatilidad se ha convertido en su gran carta de presentación. De promesa de filial ha pasado a ser un recurso real para la plantilla profesional. Ya no es solo “uno más” en los entrenamientos, sino un jugador al que el cuerpo técnico ve preparado para ayudar cuando la competición se ponga seria.

Y ahí arranca el dilema.

El club, según informa Mundo Deportivo, ya ha descartado devolverlo al filial. Esa puerta está cerrada. La elección es otra: o se queda definitivamente a las órdenes de Flick o se reactiva su cesión al Girona, que tenía el visto bueno de todas las partes antes de que el técnico interviniera.

Un futuro atado a la rodilla de Frenkie de Jong

La decisión, sin embargo, no depende solo del rendimiento del propio Fariñas ni del interés del Girona. Su futuro inmediato cuelga ahora de una rodilla: la de Frenkie de Jong.

El neerlandés se recupera de una rotura del ligamento colateral medial de la rodilla derecha, lesión sufrida durante el Mundial. Ha optado por un tratamiento conservador, sin pasar por el quirófano de momento, aunque la opción de la cirugía sigue sobre la mesa si la evolución no es la esperada.

El Barcelona sigue de cerca cada informe médico. Cada pequeño avance o retroceso en la recuperación de De Jong altera el mapa del centro del campo… y, por extensión, el destino de Fariñas.

Si Frenkie tarda más de lo previsto en volver, la lógica deportiva empuja a que el canterano se quede en la dinámica del primer equipo. Con la vía del filial descartada, el club necesita fondo de armario en la medular, piernas frescas y perfiles que puedan adaptarse a varios roles. Justo el terreno donde el joven ha demostrado moverse con soltura.

Si, por el contrario, la recuperación de De Jong se acelera y el Barça siente que va sobrado de efectivos en la sala de máquinas, la opción Girona recuperará fuerza. Minutos en Primera, rol importante y un entorno ideal para terminar de curtirse.

Un caso poco habitual en Can Barça

La situación de Fariñas es llamativa: ha hecho todo lo que se le pedía, ha convencido al entrenador y, aun así, su futuro inmediato no depende solo de él. Ni de su rendimiento. Ni del interés de un club que lo quiere.

Depende de cómo se reorganice el puzle del centro del campo azulgrana en las próximas semanas. De cuánto tarde Frenkie de Jong en sentirse futbolista a pleno ritmo otra vez.

Entre una cesión ilusionante y un sitio ganado en el vestuario del primer equipo, el joven centrocampista espera. Ya ha dejado claro que está preparado. Ahora la pelota está en el tejado del cuerpo médico, de la planificación… y de la rodilla de una de las grandes estrellas del equipo.

¿Cuánto puede cambiar la temporada del Barça por una sola decisión sobre un chico que, hace nada, estaba haciendo la maleta para irse al Girona?

Brian Fariñas, el comodín del Barça ligado a Frenkie de Jong