canchaygol full logo

Bernal: el joven que busca su lugar en la selección

Marc Bernal vive deprisa. Hace un año peleaba por volver a caminar sin dolor tras una rotura de ligamento cruzado devastadora. Hoy, después de una temporada de irrupción con el Barcelona, el centrocampista de Berga mira de frente a algo que parecía impensable: ganarse un sitio en la próxima lista de Luis de la Fuente.

No ha hecho las maletas. Ni piensa hacerlo.

El canterano cerró el curso con 21 partidos en LaLiga y tres contribuciones de gol, números que en el contexto de su edad y su lesión hablan de algo más que talento: hablan de carácter. Recuperó la titularidad en febrero, aprovechando la ausencia de Frenkie de Jong, y desde entonces apenas ha soltado el sitio. Ahora, con la baja de Fermín López para el Mundial por una fractura de pierna, se abre una rendija en la selección absoluta que el joven no quiere ver pasar.

En declaraciones a Catalunya Ràdio, Bernal dejó claro que no se rinde: no tiene billetes de avión ni planes veraniegos, solo una fecha marcada en rojo, la de la próxima convocatoria de De la Fuente. Representar a su país, para él, es la cima. Y hasta que escuche la lista oficial, prefiere vivir en esa espera tensa del futbolista que se sabe en el escaparate.

Su adaptación táctica al primer equipo ha sido tan veloz como silenciosa. Entró, entendió el juego, se hizo un hueco. Y lo hizo después de una lesión que suele frenar carreras, no impulsarlas. En su caso, el punto de inflexión tuvo nombre propio: Hansi Flick.

El técnico alemán le dio el debut con solo 17 años y, después, manejó con cuidado cada paso de su recuperación. Bernal no lo olvida. Habla de él con una gratitud poco habitual en alguien que todavía no ha cumplido la veintena. Sabe que, sin esa apuesta temprana, quizá hoy no estaría discutiendo un puesto entre los mejores centrocampistas del país.

Mientras el club se prepara para un verano de cambios, otro nombre marca el final de una era: Robert Lewandowski. El vestuario asume que el polaco se marchará en los próximos meses y, con él, una parte importante del relato reciente del Barça. Bernal no escatima elogios cuando repasa su impacto. Recuerda su papel en la conquista de dos títulos ligueros consecutivos y lo coloca, sin rodeos, en el estatus de leyenda del club. Para una generación que ha crecido viéndole marcar sin descanso, no es solo un goleador: es el delantero que ayudó a que el equipo volviera a levantar trofeos.

El presente, sin embargo, no se detiene en los homenajes. El Barça viene de una eliminación dolorosa en los cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid, una eliminatoria decidida por detalles mínimos en un cruce de altísimo nivel. Ese sabor amargo, lejos de hundir al vestuario, se ha convertido en combustible para la próxima temporada.

Bernal lo tiene claro: su horizonte pasa por seguir ganando. No se conforma con haber llegado, quiere quedarse en la élite a base de títulos. La Champions, admite, se escapó por poco. Demasiado poco como para no pensar ya en el próximo intento.

Mientras otros miran catálogos de destinos vacacionales, él mira listas de convocatorias y calendarios de competición. Entre la selección, el vacío que deja Lewandowski y la obsesión por levantar la orejona, el verano de Bernal no huele a descanso. Huele a oportunidad. Y a la sensación de que su historia con el Barça y con la selección española apenas está empezando.