Barcelona acelera reconstrucción con Rodri y Julián Álvarez
Barcelona ha entrado en las horas decisivas de un verano que puede redefinir su proyecto. Deco pisa el acelerador. El director deportivo quiere cerrar dos operaciones de impacto inmediato y, al mismo tiempo, encontrar un central de primer nivel que cubra el vacío que deja Ronald Araujo rumbo a Liverpool.
El reloj aprieta. Y en los despachos del club lo saben.
Rodri y Julián Álvarez, el golpe en la mesa
Según informa el diario catalán Sport, el objetivo interno de Deco es claro: tener atado el fichaje de Rodri, internacional español de Manchester City, como muy tarde el miércoles. Es la pieza que el club considera capital para darle un salto de jerarquía y control al centro del campo.
No llega solo en la planificación. El otro gran frente abierto también está en el campeón inglés: Julián Álvarez. El delantero argentino, también del Manchester City, podría ver resuelta su situación en las próximas 48 horas. La idea es que su llegada forme parte de un plan ambicioso para reforzar el equipo antes del inicio de la temporada.
Si las dos operaciones se cierran en los plazos que maneja Deco, el Barça habrá golpeado el mercado con dos futbolistas de élite… y aún le quedará el rompecabezas más delicado: la defensa.
El hueco de Araujo y la urgencia por un central top
La salida confirmada de Ronald Araujo a Liverpool ha encendido todas las alarmas deportivas. Con el uruguayo fuera del proyecto, Deco ya ha dado luz verde para ir a por un central de talla mundial. Las conversaciones con varios candidatos están en marcha.
El margen es mínimo: apenas tres semanas para el cierre de mercado. En ese periodo, el plan pasa por completar la línea defensiva con una incorporación que llegue para competir desde el primer día, no como simple parche de última hora.
Mientras tanto, el panorama en el eje de la zaga queda así: Pau Cubarsí, Gerard Martín, Andreas Christensen y Eric Garcia. Hansi Flick, además, tiene otra idea en mente: utilizar a Eric como lateral izquierdo en muchos escenarios, como complemento a Jules Koundé en los costados. Eso reduce todavía más las soluciones puras en el centro de la defensa.
En la mesa también sigue una opción interna: Álvaro Cortés, canterano. El club solo apostará por él como solución principal si el mercado no ofrece ninguna oportunidad realmente atractiva. No quieren improvisar, pero tampoco malgastar una ficha ni el margen financiero.
Cristian Romero, el sueño caro
En la lista de objetivos, un nombre sobresale: Cristian Romero. El defensa argentino del Tottenham es el favorito de la dirección deportiva. Encaja por perfil, por carácter y por experiencia. Y, según fuentes en Argentina, prefiere vestir la camiseta del Barça.
El problema es que el contexto no le ayuda al club azulgrana. Romero maneja propuestas de Arsenal e Inter de Milán, y las negociaciones con Atlético de Madrid están muy avanzadas. No es un escenario sencillo de competir, ni deportiva ni económicamente.
El gran obstáculo, de hecho, es el precio. Tottenham pide algo más de 40 millones de euros y descarta de plano cualquier fórmula de cesión. Traspaso o nada.
El jugador ya conoce el interés del Barça y sus agentes están al tanto de la lista de futbolistas que podrían salir para hacerle hueco. Sin embargo, todavía no se ha dado ningún paso definitivo desde Barcelona. Cada día que pasa, el riesgo de llegar tarde aumenta. Y en un mercado tan corto, los retrasos suelen pagarse caros.
Laporte, una vía llena de espinas
Aymeric Laporte también ha estado sobre la mesa. El central español de Athletic Club fue propuesto con fuerza como alternativa seria. Sus agentes sostienen que la cláusula de rescisión es baja y asumible, una oportunidad de mercado.
Desde Bilbao, la respuesta ha sido tajante: nada de cláusula baja. El club vasco niega esa versión y se aferra a una posición firme. Eso complica de inmediato cualquier intento del Barça.
Hay otro elemento que enreda aún más la operación: la relación entre Barcelona y Athletic Club llega tocada tras el intento de fichar a Nico Williams el pasado verano. En los despachos azulgrana no quieren abrir otro frente de tensión si no tienen claro que el acuerdo es viable y limpio.
Si en algún momento se clarifica el escenario, se concreta el precio y se confirma que la operación es manejable, el Barça está dispuesto a presentar una oferta formal por Laporte. Hoy, el panorama es el contrario: demasiadas incógnitas, demasiados posibles obstáculos.
Filtro máximo: fichar solo si mejora el once
Mientras los nombres circulan, el club recibe propuestas casi a diario. Especialmente desde la Premier League, donde varios jugadores se ofrecen en calidad de cedidos en la recta final del mercado.
Aquí la línea es muy clara. Flick y Deco han pactado criterios estrictos: solo llegará un refuerzo si el encaje económico es razonable y, sobre todo, si el futbolista está capacitado para pelear de verdad por la titularidad. Nada de relleno, nada de apuestas tibias.
El Barça se mueve entre la ambición y la obligación de no equivocarse. En 48 horas puede cambiar medio dibujo ofensivo con Rodri y Julián Álvarez. Lo que falta por saber es si, antes de que se cierre la ventana, será capaz de encontrar el central que sostenga todo el proyecto desde atrás.






