Arsenal considera a Victor Osimhen para el ataque
Arsenal se sienta a la mesa. El nombre que hay encima del dossier es contundente: Victor Osimhen. Según informa TEAMtalk, el club londinense mantiene conversaciones internas para decidir si lanza una ofensiva por el delantero de Galatasaray, mientras que Manchester United se ha bajado del tren y ya no mantiene un interés activo en el nigeriano debido al coste de la operación.
El movimiento llega en un contexto peculiar. Arsenal ya invirtió 64 millones de libras el verano pasado en Viktor Gyokeres para reforzar la punta del ataque, pero en el Emirates siguen convencidos de que falta un “9” de élite absoluta para dar el salto definitivo. El objetivo número uno sigue siendo Julian Alvarez, que ha comunicado al Atletico Madrid su deseo de salir para pelear por los grandes trofeos, desde la Champions League hasta el Ballon d’Or.
El problema es que Alvarez mira a otro lado. El argentino sueña con Barcelona y así se lo ha hecho saber a su entorno. A eso se suma la postura férrea del Atleti, que exige más de 200 millones de euros (171 millones de libras) por su salida. Un muro casi infranqueable para Arsenal, obligado a explorar vías alternativas.
Ahí aparece Osimhen. El delantero de 27 años siempre ha soñado con jugar en la Premier League y su nombre ha vuelto a ganar peso en los despachos ingleses. TEAMtalk asegura que tanto Arsenal como Tottenham Hotspur han estado “debatiendo internamente” la posibilidad de lanzarse a por el atacante de Galatasaray.
Manchester United, que llevaba tiempo siguiendo al nigeriano, ha decidido enfriar su interés ante el tamaño de la inversión necesaria. Ese paso atrás abre un hueco tentador para Arsenal y Spurs, que podrían librarse de un competidor directo en una operación de impacto si logran llevar a Osimhen a Inglaterra.
De momento, nada está avanzado. No hay negociaciones formales ni acuerdo cercano, solo sondeos y debates internos. Queda mucho trabajo por hacer antes de que Osimhen pueda vestir de rojo en el norte de Londres o de blanco en el norte de la capital.
Las cifras, además, no invitan al optimismo. Algunos informes recientes apuntaban a que el atacante podría salir por unos 65 millones de euros (55,5 millones de libras), pero la realidad del mercado apunta a otra cosa. Galatasaray, consciente de su estatus como uno de los mejores “9” de Europa y con un contrato que se extiende tres años más, se siente fuerte. El club turco aspira a acercarse a los 100 millones de libras y no tiene prisa por vender.
Y luego está el salario. El informe de TEAMtalk subraya que las exigencias económicas de Osimhen son un obstáculo serio tanto para Arsenal como para Tottenham. El delantero aspira a cobrar en torno a las 400.000 libras semanales para dar el salto a la Premier League. Esa misma petición salarial ya tumbó su traspaso a Chelsea en 2024, un precedente que los clubes ingleses no olvidan.
En el caso de Arsenal, la ecuación es todavía más compleja. Con Gyokeres ya en plantilla, la lógica deportiva y financiera podría empujar al club a priorizar otro tipo de refuerzo. La figura clave aquí es el director deportivo Andrea Berta, que debe decidir si merece la pena destinar un nuevo esfuerzo masivo a la posición de delantero centro o si es más urgente darle a Mikel Arteta el extremo izquierdo que lleva tiempo reclamando.
El mercado no ha sido amable con los gunners en esa zona del campo. Este verano ya se les han escapado Morgan Rogers y Vinicius Junior. El siguiente nombre en la lista es Bradley Barcola, pero Liverpool se ha colocado en cabeza por el francés, lo que complica de nuevo el panorama.
Con ese escenario, en el Emirates empiezan a sonar con más fuerza otras alternativas: Nico Williams, Kenan Yildiz o Iliman Ndiaye aparecen como opciones reales para cubrir la banda izquierda si las negociaciones por Barcola se rompen definitivamente.
Arsenal se mueve entre dos caminos: apostar por un golpe de efecto con Osimhen, asumiendo un coste descomunal en traspaso y salario, o reforzar una banda izquierda que hoy parece más necesitada. La decisión no solo marcará este mercado. Puede definir el techo competitivo del proyecto de Arteta en los próximos años.






