Arsenal, el gran favorito para la temporada 2023-2024
La temporada aún no ha empezado y ya hay una certeza que recorre casi todas las quinielas: este es el año de Arsenal. Al menos eso sostienen la mayoría de analistas consultados, que ven al equipo de Mikel Arteta como el gran favorito al título tras un verano de estabilidad, retoques quirúrgicos y la llegada de Bruno Guimaraes como fichaje bandera.
Sarah Winterburn no se anda con rodeos: sólo “los desquiciados” apostarían por otro campeón. Habla de un Arsenal reforzado y estable, sin rival que se acerque a menos de diez puntos. Matt Stead lo resume con una frase casi de manifiesto: “la fase cinco ha llegado”. Dave Tickner, que ya se la jugó por los gunners el curso pasado, esta vez lo hace “con el pecho hinchado”, convencido de que el contexto les favorece como al único proyecto realmente asentado en mitad de una liga llena de reconstrucciones de “año uno”.
Ian Watson, Jason Soutar, Lewis Oldham, Michael Lee, Nestor Watach y Samuel Bannister se alinean en la misma dirección: Arsenal. Algunos apuntan a la evolución táctica que ya se intuye, otros al caos que rodea a sus perseguidores. Bannister incluso traza un paralelismo con el PSG en la Champions: un club que persiguió un trofeo durante años, lo conquistó y ahora parece preparado para sostener ese éxito. Bruno Guimaraes, dicen, es el tipo de fichaje que sirve para retener coronas.
En medio de ese coro aparece una voz disonante. John Nicholson se descuelga y coloca a Manchester United como campeón. No lo ve como una locura: para él, el equipo fue “el mejor de la liga” bajo Michael Carrick y se aferra a esos datos para justificar una apuesta que rompe el consenso.
Un top cuatro impredecible y un City más humano
Si acertar el campeón ya es complicado, ordenar el resto del top cuatro roza lo imposible. La mayoría asume que Chelsea, Manchester City y Liverpool estarán ahí… pero nadie se atreve a garantizar nada.
Winterburn coloca a Chelsea “muy lejos” de Arsenal, seguido por Liverpool y City, con Manchester United cayendo a la quinta plaza. Stead sitúa a la “Cobham Current Gen” —la nueva hornada de Stamford Bridge— por delante de City y Liverpool. Nicholson se la juega con Chelsea, City y Aston Villa, mientras Tickner admite que este año “puede pasar cualquier cosa” y, aun así, se queda con Chelsea, Liverpool y City, casi sin fe en su propia predicción.
Otros dan un giro distinto: Ian Watson mete a Tottenham en la pelea junto a City y Chelsea; Soutar también incluye a Spurs; Oldham cree que City se quedará otra vez corto en la carrera por el título pero seguirá en la zona alta, con Chelsea beneficiándose de no tener fútbol europeo y Liverpool peleando por la cuarta plaza.
Hay matices interesantes: Nestor Watach ve un ajuste de cuentas con la realidad económica y un top alto que volverá a alinearse con el gasto en salarios, con City, Liverpool y United tras Arsenal, y Chelsea en un quinto puesto que, según él, probablemente volverá a dar acceso a la Champions. Bannister, por su parte, imagina a un Liverpool mejorado con Isak a las órdenes de Iraola y un Wirtz más hecho, a un City con dudas post-Pep pero todavía poderoso, y a un Chelsea liberado de distracciones europeas para exprimir la liga.
El trío maldito del descenso: Ipswich, Coventry y Hull en el punto de mira
Cuando se trata de descenso, hay un patrón que se repite: los recién ascendidos. Ipswich Town, Coventry City y Hull City aparecen una y otra vez en las quinielas para volver al pozo.
Winterburn los coloca a los tres en la zona roja, aunque admite que Fulham y Crystal Palace le generan curiosidad. Watson coincide exactamente: Ipswich, Hull y Coventry. Bannister también: cree que el respiro de la temporada pasada, en la que los ascendidos rompieron la tendencia de bajar de inmediato, no se repetirá. Coventry, dice, será el que más pelee, pero no le alcanzará.
Tickner no se complica: “los ascendidos”. Sin un Sunderland o un Leeds en ese grupo, lo ve como un bloque tipo “Burnley” destinado a sufrir. Nestor Watach comparte ese pesimismo: ve difícil que Coventry, Ipswich o, sobre todo, Hull, puedan imitar las hazañas de Leeds o Sunderland el curso anterior.
Hay disidentes. Matt Stead sentencia que Hull está “fuera” sí o sí, pero salva a Ipswich con un plan físico a base de fichar jugadores de más de 1,80 y manda a Sunderland al abismo por culpa de los números avanzados. Michael Lee también condena a Sunderland, Coventry y Hull, pero salva a Ipswich por unos fichajes “aseados” y advierte que el conjunto del noreste podría distraerse con Europa tras una temporada anterior por encima de lo esperado.
Fulham entra y sale de las listas según quién opine. Jason Soutar los mete directo al hoyo, con Ipswich y Hull, mientras Oldham cree que Fulham acabará 18º, con Hull e Ipswich como “certezas” en el descenso, pero confiando en que Coventry sobreviva gracias al impulso de Frank Lampard. Crystal Palace, para algunos, coquetea con el peligro sin llegar a caer.
Sorpresas agradables: Leeds en boca de todos, Newcastle como tapado
En una liga cada vez más polarizada, hablar de “sorpresa agradable” suena casi romántico. Aun así, varios nombres emergen con fuerza.
Leeds United es, claramente, el candidato favorito a romper el molde. Winterburn los ve comprando bien y llegando al top ocho. Nicholson va más allá: los coloca sextos, con un nuevo portero, central, mediocentro y delantero que, a su juicio, encajan. Oldham también se sube al tren: cree que todos los fichajes parecen sólidos y que el equipo puede colarse en el top ten. Watach recuerda el gran rendimiento de la segunda mitad del curso pasado y considera que la plantilla de Daniel Farke ha mejorado lo suficiente como para soñar con la Conference League.
Watson, más ácido, dice que Leeds será “sorprendente, si no agradable”, pero el mensaje subyacente es el mismo: ojo con ellos. Michael Lee, en cambio, se guarda un comodín y apuesta por un Nottingham Forest regresando a Europa, mientras reconoce que Leeds suele rendir mejor cuando las expectativas son más bajas.
Otros miran hacia abajo en la tabla. Soutar pronostica que Coventry firmará un 15º puesto que se sentirá como una pequeña gesta. Oldham coincide en que no llegarán al nivel de Sunderland la temporada pasada, pero sí cree que se salvarán. Matt Stead coloca a Bournemouth y Crystal Palace en la mitad alta, y Tickner sugiere que Palace puede convertirse en ese equipo que todos daban por condenado y termina siendo “absolutamente normal”.
Bannister rescata a Newcastle del pesimismo generalizado: no los ve repitiendo la decepción del curso anterior y cree que los jóvenes fichajes, aunque poco conocidos hace unos meses, pueden devolver al equipo a la parte alta de la tabla.
Haaland, el Botín de Oro más cantado de la década
Cuando la pregunta es quién ganará la Bota de Oro, la sala casi se ríe sola. El nombre es uno: Erling Haaland.
Winterburn lo llama “pregunta tonta” antes de nombrarlo. Stead responde con la misma naturalidad: Haaland. Watson, Soutar, Oldham, Watach y Bannister repiten el mantra. Michael Lee admite que a veces “una pala es una pala”: será Haaland, aunque avisa de que podrían empezar los debates sobre si City jugaría mejor sin él. Nestor Watach subraya el abismo: desde que llegó, marca a un ritmo de tres goles cada cuatro partidos y no hay otro delantero en la liga en su estratosfera.
Solo Nicholson se atreve a mirar más allá, aunque sin negarle el trono al noruego. También ve a Benjamin Sesko como un segundo clasificado fuerte. Tickner, por su parte, se recrea en el guion ya conocido: un arranque de doce goles en nueve partidos y una cifra final cercana a los 30, lo bastante dominante como para convertir cualquier apuesta alternativa en mero entretenimiento. Alexander Isak aparece en varias bocas como el único capaz de seguirle algo el ritmo.
Los fichajes que pueden cambiar una temporada… y los que amenazan con hundirla
En el capítulo de fichajes decisivos, el abanico es amplio, pero hay dos clubes que se repiten: Leeds y Arsenal.
James Trafford es el nombre propio en Elland Road. Matt Stead lo elige “por definición”, Ian Watson cree que marcará una diferencia enorme “simplemente por no ser tan temerario” como sus predecesores, y Soutar destaca el trío inicial de incorporaciones de Leeds —Trafford, Harry Wilson y Tarik Muharemovic— como un bloque que puede elevar el nivel general. Oldham va más allá y se atreve a decir que Trafford podría acabar la temporada como portero titular de Inglaterra. Michael Lee, aunque lo menciona en otro apartado, también sugiere que el dinero invertido en él acabará pareciendo una ganga.
En Arsenal, el foco se posa sobre Bruno Guimaraes y Christos Tzolis. Watson ve al brasileño como el hombre que puede liberar creatividad en los campeones, mientras Tickner y Bannister, influenciados por la Community Shield, señalan a Tzolis como una incorporación capaz de rendir muy por encima de su precio en un mercado inflado.
Sandro Tonali aparece como el motor que puede hacer “funcionar” a Tottenham, en palabras de Winterburn, transformando un 17º puesto en un séptimo. Morgan Rogers es, para Nicholson, el perfil que realmente necesita Chelsea ahora mismo. Nestor Watach se queda con Tarik Muharemovic: el central bosnio ha impresionado en pretemporada y parece listo para que Leeds no eche de menos a Pascal Struijk.
En el otro lado del espejo, el de los posibles fracasos estrepitosos, el dedo acusador apunta sobre todo a los grandes traspasos en el centro del campo. Elliot Anderson, fichado por Manchester City por una cifra descomunal, es el blanco favorito: Winterburn lo ve como un jugador de esfuerzo y carrera, insuficiente para el nivel del campeón; Tickner lo define como el gasto más llamativo de un verano lleno de “sobrecostes” en mediocentros; Lee recuerda que los 116 millones pagados por él son “extorsivos” y que puede haber llegado en el peor momento posible. Bannister cree que el precio jugará en su contra desde el primer día.
Morgan Rogers, el segundo fichaje más caro en la historia de la Premier, despierta recelos similares en Watach, que no entiende la magnitud de la apuesta. Tonali, por tradición casi, encaja para Nicholson en el papel del gran fichaje de Tottenham que no funciona. Jason Soutar se ensaña con Ronald Araujo y Victor Munoz, a quienes ve muy por debajo de las expectativas. Oldham sospecha que Andrey Santos, por 50 millones, es “demasiado”.
Hay incluso espacio para un pronóstico duro: Watson teme por Alejandro Garnacho, presionado por precio y contexto, y añade a Rogers en la lista de quienes pueden sufrir bajo el peso del cheque.
Gangas en un mercado desquiciado: Tielemans, Wilson, Hackney y compañía
En medio de cifras mareantes, algunos movimientos parecen casi de otra época. Youri Tielemans es el ejemplo más repetido: Winterburn lo define directamente como “un robo” por 35 millones, y Bannister coincide en que esa cantidad es sensata para un jugador de su calidad, aunque duda de su valor de reventa.
Harry Wilson se lleva una lluvia de elogios. Stead cree que seguirá la tradición de los fichajes libres de Leeds que alcanzan dobles dígitos en goles. Nicholson lo considera un negocio redondo y un encaje perfecto. Tickner recuerda que el club ya lo quiso por una cifra razonable el año pasado y ahora lo ha conseguido gratis tras su mejor temporada. Watson lo mete en el mismo saco que Xaver Schlager como “freebies” con gran potencial de rendimiento. Soutar lo destaca de nuevo, con menciones honorables para Tzolis y Senesi.
Christian Norgaard, rumbo a Everton tras brillar en Brentford, es para Oldham otra oportunidad de mercado. Nestor Watach se fija en Hayden Hackney: 16 millones iniciales le parecen ridículamente bajos comparados con el resto de operaciones del verano, viendo cómo jugadores de menor nivel se han vendido por el doble.
Y, aunque no sea barato en términos absolutos, Michael Lee insiste en que lo pagado por James Trafford acabará pareciendo una inversión barata si realmente salva puntos semana tras semana.
PFA Player of the Year: Rice, Guimaraes, Saka, Raya… o el eterno Haaland
Elegir al mejor jugador de la temporada es casi tan arriesgado como anticipar el campeón. El abanico de nombres refleja la profundidad del Arsenal campeón que muchos imaginan.
Winterburn apuesta por Bruno Guimaraes, convencida de que puede ser el hombre que desbloquee aún más creatividad en el equipo. Tickner, Watson y Watach se inclinan por Declan Rice, convencidos de que, con una carga de minutos mejor gestionada y un centro del campo más poblado, su impacto será todavía mayor. Lewis Oldham vuelve a Guimaraes, siguiendo la lógica de que el premio suele caer en un jugador del campeón.
Matt Stead se la juega con Bukayo Saka, ya consagrado a nivel mundial. Michael Lee y Jason Soutar, en un giro poco habitual, señalan a David Raya, imaginando una temporada tan dominante del portero como para llevarse el galardón.
Hay espacio para una apuesta rupturista: Nicholson ve a Elliot Anderson “en su pico” y lo lanza como candidato, con Brian Madjo como mejor joven. Bannister, fiel a su línea, no se complica y empareja el premio con su favorito a la Bota de Oro: si Haaland vuelve a marcar a espuertas, cree que el reconocimiento individual llegará de la mano.
Banquillos en la cuerda floja: Arbeloa, Jakirovic, Glasner y compañía
En un campeonato plagado de caras nuevas en los banquillos, acertar el primer técnico despedido es casi un ejercicio de intuición más que de análisis.
Alvaro Arbeloa, en Fulham, genera muchas dudas. Winterburn confiesa que “algo no encaja”. Watson reconoce que le preocupa el club y lo coloca como su candidato, y Oldham coincide: ve un par de meses malos y la destitución. Soutar, más crudo, sentencia que “el tipo de Hull está condenado”, en referencia a Sergej Jakirovic.
Jakirovic es, de hecho, el otro gran señalado. Nicholson y Michael Lee lo eligen como primer despedido, y Watach lo describe con la vibra de “personaje secundario” de película de terror, fácil de olvidar a los diez minutos. Tickner, fiel a su propia estadística, mira hacia Nottingham Forest y Oliver Glasner: con un propietario como Evangelos Marinakis, recuerda, la paciencia nunca ha sido una virtud. Cree que es casi “jugar a las probabilidades”.
Hay más nombres en la ruleta: Matt Stead apunta a David Moyes, mientras Bannister teme por Regis Le Bris en Sunderland, víctima potencial del “síndrome de la segunda temporada” tras haber hecho quizá demasiado bien las cosas en el curso de regreso a la élite. Ian Watson menciona a Matthias Jaissle en Newcastle y a un “Diet Pep” bajo presión en City, aunque finalmente se decanta por Arbeloa.
Champions League: Barcelona, PSG, Real Madrid… y un Arsenal que ya huele a final
Lejos de la Premier, la batalla por la Champions también divide opiniones. Barcelona y PSG se reparten la mayoría de votos, con Arsenal y Real Madrid como alternativas de peso.
Winterburn y Michael Lee ven a Barcelona como el gran aspirante, siempre y cuando el club complete su defensa con un central de nivel para acompañar a Pau Cubarsí. Para ellos, el fichaje de Rodri es la pieza que faltaba para trasladar al club catalán el control absoluto que lució España en el Mundial. Nestor Watach repite el mismo argumento: Rodri como eje de una máquina de dominación.
Del lado francés, John Nicholson cree que PSG volverá a ser muy difícil de batir. Lewis Oldham y Bannister imaginan un tres de tres europeo para el conjunto parisino, convencidos de que “algo ha hecho clic” por fin en el club y que han aprendido a gestionar los grandes escenarios. Michael Lee lo ve repitiendo en caso de que Barcelona no remate su defensa.
Arsenal, sin embargo, tiene su propia narrativa. Tickner repasa el camino reciente: cuartos de final, semifinal, subcampeón en las tres últimas campañas. Para él, el único paso posible es levantar la copa… y hacerlo como parte de un doblete Premier–Champions. Soutar se agarra a la “ciencia” de esa progresión: eliminación en cuartos en 2024, en semifinales en 2025, derrota en la final en 2026… y título en 2027.
Ian Watson se sale del guion y elige a Real Madrid, mientras Nicholson sueña con un Como campeón aunque reconoce que PSG es el candidato real.
Una temporada de caos anunciado
Entre predicciones de títulos, descensos cantados, fichajes que pueden cambiar el mapa y banquillos que tiemblan antes de empezar, hay un hilo que lo cose todo: la sensación de que la próxima Premier será un ejercicio de incertidumbre permanente.
Nuevos entrenadores, proyectos a medio hacer, gigantes que dudan, ascendidos sin red, un Arsenal que carga con el peso del favoritismo y un Manchester United que se niega a aceptar el papel de comparsa.
La pregunta ya no es sólo quién levantará el trofeo, sino quién sobrevivirá a la tormenta sin perderse en el camino.






