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Arsenal y el debate sobre Saka: Arteta responde a las críticas

Arsenal viaja a Sunderland con la sensación de equipo lanzado. Tres de tres en la Premier League, la última un golpe de autoridad ante un aspirante al título como Chelsea, y un estreno victorioso en la Champions League, con Martin Odegaard firmando el gol que evitó que la falta de puntería complicara la noche. El equipo de Mikel Arteta llega con viento a favor. Y con ruido alrededor.

El siguiente obstáculo será el Sunderland de Granit Xhaka, que suma cuatro puntos en cuatro jornadas. Un duelo con aroma emocional y con un Arsenal decidido a encadenar su cuarta victoria liguera consecutiva. Pero el balón no es lo único que rueda en el norte de Londres: el mercado ya está cerrado, aunque las consecuencias siguen muy presentes.

Saka, en el punto de mira

Bukayo Saka, símbolo del proyecto y emblema de Hale End, ha sido colocado en el centro de un debate incómodo. Para Jermaine Pennant, exextremo del propio Arsenal, el internacional inglés no está a la altura de la etiqueta de “clase mundial” que muchos le cuelgan.

Pennant, en declaraciones a GOAL, fue directo. Si se habla de Saka como uno de los mejores extremos del mundo o el mejor de la Premier League, las cifras deben acompañar. Para él, eso no admite discusión.

El exjugador puso un listón muy claro: Mohamed Salah. Nueve años seguidos con más de 20 contribuciones de gol por temporada. Ese es el estándar que, a su juicio, define a la élite absoluta.

Pennant sostiene que Saka “se libra” demasiado por el peso de su imagen y por algunas actuaciones brillantes que, cuando se analizan sus números a fondo y se comparan con otros extremos top del planeta y de la propia Premier League, se quedan cortas. El mensaje es duro. Y llega justo cuando Arsenal parece haber encontrado una madurez competitiva que llevaba años persiguiendo.

Arteta asume el papel de “poli malo”

Mientras Saka escucha críticas externas, Mikel Arteta lidia con las internas. El técnico ha tenido que responder en rueda de prensa a las palabras de Gabriel Jesus sobre su salida del club rumbo a Barcelona.

El brasileño explicó en SportyTV que “de la nada” le mandaron a entrenar apartado del grupo y que “nadie” le explicó nada. Un relato que apunta directamente a la gestión de su adiós.

Arteta no rehuyó el tema. Recordó, como ejemplo de la relación que el club mantiene con sus exjugadores, la presencia de Leandro Trossard en la grada en la reciente victoria ante Chelsea, pese a que el belga fue traspasado a Besiktas en julio. Un gesto que, para el entrenador, habla de vínculos que van más allá del contrato.

El técnico también fue cuestionado por las palabras de Ian Wright. La leyenda gunner confesó sentirse “incómodo” por lo que percibe como una falta de diálogo con Gabriel Martinelli antes de su marcha a Al Hilal, en la Saudi Pro League.

Arteta se mostró “muy sorprendido” por esa percepción, especialmente en el caso de Jesus. Explicó que mantuvo una conversación individual con él en el vestuario y que las palabras que se usaron fueron de gratitud. No entró en detalles, pero dejó claro que, desde su punto de vista, el mensaje fue otro muy distinto al que ha trascendido.

Y ahí apareció su frase más contundente: cuando hay que dar malas noticias, alguien tiene que hacer de “poli malo”. Si ese papel le corresponde a él, lo asume. Sin matices.

La escena es clara: un Arsenal sólido en el césped, cuestionado en los despachos y con sus figuras sometidas al escrutinio permanente. El sábado, en Sunderland, el juicio volverá a pasar al terreno de juego. ¿Responderá el equipo —y Saka en particular— con el único argumento que nadie puede rebatir, el del marcador?