Alexander Isak y su regreso a St James' Park
Alexander Isak aún no había llegado a la entrada de St James' Park cuando entendió lo que le esperaba.
El delantero de Liverpool, en su primer regreso a Newcastle United tras su controvertido traspaso de 125 millones de libras a Anfield el pasado septiembre, fue recibido con un coro de “rat” por parte de los aficionados locales apostados a la espera del autobús del equipo. El trayecto corto hasta el interior del estadio se convirtió en un pasillo hostil.
En el calentamiento, más de lo mismo. Silbidos, insultos, miradas cargadas. Isak respondió con una media sonrisa irónica cuando los abucheos le acompañaron de vuelta al túnel. Sabía perfectamente el papel que le tocaba interpretar en esta función.
Sobre el césped, la escena no fue muy distinta. La decisión de Andoni Iraola de incluirlo de inicio sonó casi a provocación para la grada de Newcastle. Cada toque del sueco desataba una oleada de gritos, cánticos subidos de tono y un ruido ensordecedor que bajaba en cuanto el balón se alejaba de sus botas.
Solo hubo una excepción: los aplausos irónicos cuando el colegiado Stuart Attwell decidió no señalar lo que parecía una falta clara sobre Isak. El delantero quedó tendido en el césped, furioso, mientras el estadio celebraba la decisión como si fuera un gol.
Ese momento, sin embargo, fue casi una rareza. Durante una primera parte espesa de Liverpool, Isak apenas entró en juego. Cada vez más aislado, se perdió entre centrales y desmarques sin recompensa, víctima de un ataque que nunca terminó de arrancar.
Tras el descanso, por fin, una opción clara. Cody Gakpo le dejó el balón en una posición prometedora. Era la oportunidad que llevaba esperando toda la tarde. Pero el disparo se le fue altísimo, muy lejos de la portería, y la respuesta de la afición de Newcastle fue tan previsible como cruel: carcajadas, burlas y otro baño de abucheos.
Para Iraola, que necesita encontrar la manera de activar a su fichaje récord esta temporada, el partido fue un recordatorio incómodo. Arne Slot ya había tenido problemas para sacar lo mejor de Isak el curso pasado, marcado además por las lesiones del sueco. Nada indica aún que ese rompecabezas esté resuelto.
Florian Wirtz, llamado a ser el gran socio creativo de Isak y principal canal de suministro, tampoco terminó de responder. El alemán corrió, se ofreció, intentó asociarse, pero se quedó lejos de lo que se espera de él. Acabó sustituido mediado el segundo tiempo, dejando la sensación de que su impacto fue menor de lo que pedía el partido.
Hubo, al menos, un pequeño rayo de luz para Isak: por primera vez desde que viste de rojo completó los 90 minutos. Seguía sobre el césped cuando Dominik Szoboszlai transformó el penalti que dio a Liverpool un empate dramático en los instantes finales.
El gol encendió aún más a los que quedaban en las gradas. Cuando el sueco se marchó finalmente hacia el túnel tras el pitido final, el último tramo de su regreso a St James' Park volvió a estar acompañado por una cascada de insultos.
No fue el inicio de temporada que Isak ni Liverpool habían imaginado. Pero el mensaje quedó claro: si los de Iraola quieren exprimir de verdad el potencial de su fichaje más caro, el trabajo duro apenas acaba de empezar.






