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Al-Taawoun despide a Zarko Lazetic tras goleada 6-0

El golpe definitivo llegó en una noche que el club tardará en olvidar: un 6-0 encajado frente a Al-Hilal en la séptima jornada de la Roshn Pro League. Al día siguiente, Al-Taawoun hizo oficial la destitución de su entrenador, Zarko Lazetic. No había margen para más paciencia.

Un inicio de liga que hundió a Lazetic

Siete jornadas, ninguna victoria. Solo 3 puntos. Para Al-Taawoun, uno de los peores comienzos de su historia en la Roshn League. El balance es tan simple como demoledor: cuatro derrotas, tres empates. Sin racha positiva, sin reacción, sin señales de crecimiento. Los puntos se escapaban semana tras semana y la sensación de derrumbe se hacía más pesada en cada partido.

La goleada ante Al-Hilal no fue un accidente aislado, sino el clímax de una tendencia preocupante. El equipo llegó frágil al duelo… y salió destrozado.

El 6-0 que lo cambió todo

Al-Hilal dominó de principio a fin. Se adueñó del balón, del ritmo, de las áreas. Al-Taawoun apenas opuso resistencia. Encajó seis goles en un solo encuentro y dejó una imagen de impotencia que terminó por sentenciar al cuerpo técnico.

El conjunto de Lazetic se mostró sin colmillo en ataque y sin respuestas atrás. Cada llegada rival parecía un aviso de tormenta. Al final, la tormenta arrasó.

Tras el partido, el propio técnico reconoció la abismal diferencia entre ambos equipos. Sus palabras fueron tan crudas como el marcador:

«Es difícil decir algo, y felicitamos al rival, fueron un millón de veces mejores que nuestro equipo y en todos los aspectos del fútbol, y eso es todo lo que tengo». Una declaración que sonó a rendición y dejó al descubierto la dureza de la noche.

Un club en búsqueda de rumbo

La directiva no esperó más. Con un vestuario tocado, una afición inquieta y una clasificación que ya aprieta, decidió cortar por lo sano y cerrar la etapa Lazetic.

Ahora se abre una fase nueva, llena de interrogantes. Al-Taawoun necesita un entrenador capaz de cambiar el ánimo, ajustar la estructura del equipo y, sobre todo, sumar victorias de inmediato. No hay colchón, no hay tiempo para largos proyectos teóricos: el margen de error es mínimo.

La prioridad es clara: corregir el rumbo antes de que este mal inicio se convierta en una temporada perdida. La próxima elección en el banquillo no será solo un cambio de nombre, sino una declaración de intenciones sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el club para evitar que este 6-0 quede como el símbolo de un año para el olvido.